Aun no tienes un BlogExtremo? Haz click ACA para crear uno!

PLAZA VIRTUAL DE ESCRITURA

25-jun-2007 - EN EL ÚNICO PAISAJE POSIBLE DE SÍ MISMO





 

 

En el único paisaje posible de sí mismo

 



Soledades*



Una tarde, mientras íbamos río abajo en un bote de pescadores, mi padre cerró con furia los puños alrededor de la caña y de golpe se echó a llorar. Llevábamos un largo rato en silencio. Yo tenía los remos y trataba de que la corriente no nos alejara demasiado de la orilla. Hasta entonces su pena me había pasado desapercibida porque para mí él era fuerte y sin fallas. Me demoré un largo rato antes de preguntarle qué le pasaba. Confusamente me dijo que había perdido a alguien a quien quería mucho y aunque era muy católico empezó a cagarse soberanamente en Dios. En ese momento no me importaron nada Dios ni los seres queridos. Me irritaba verlo así, aferrado a la caña, con la cabeza hundida en el pecho y el pelo blanco sacudido por el viento.
Hasta entonces su vida había sido ordenada, mediocre, patriotera. Fluía mansa y previsible como el agua que nos llevaba entre islotes y troncos flotadores. Dios era una inteligencia inasible e inapelable que aparecía cada vez que nos faltaba una explicación. Yo creía en El: todavía me veo rezando a oscuras, pequeño y pecador, pidiendo que fueran eternas las cosas que me hacían dichoso. Era tan joven que sólo pensaba en la muerte como algo lejano que quizás tuviera solución. Lo que pesaba era la soledad. No la soledad de estar solo sino esa otra por la que han escrito los mejores libros y cantares del universo. Ese paréntesis que atrapa una palabra para darle entonación subterránea. El agujero negro, infinitamente vacío, en el que aquella tarde había caído mi padre.
En Tierra de sombras un estudiante de letras dice que leemos para saber que no estamos solos. En Bleu, la protagonista intenta ocultar lo evidente bajo una máscara de fortaleza e indiferencia, hasta que algo se rompe. Por fin, en la edad de la inocencia, el hombre que acepta una vida prejuiciosa y previsible se hunde en las contradicciones de una clase incapaz de dar a la soledad otra respuesta que el orden cerrado y la complacencia hedonista. Miré esas películas el fin de semana y al ver llorar a Anthony Hopkins abrazado al hijo de su esposa muerta, me puse a llorar yo también y me vino a la cabeza esa imagen de hace tantos años en el río Limay. Sin duda, también contaba la culpa, pero eso lo comprendí más tarde. Culpa de estar ahí y ser más joven que él. De no tener todavía nada que amortizar o de estar pagando por anticipado.
Durante un paseo por el campo, el profesor enamorado de una mujer agonizante confiesa su dicha efímera y ella le responde: "La felicidad de hoy anticipa el dolor de mañana." Tierra de sombras habla de Dios y del alivio que ofrece la fe para insinuar que no hay tal .Que Dios es el sufrimiento mismo y no su consuelo. Durante siglos el Creador jugó a ser imprevisible, fuente de amor y verdad, juez supremo incomprobable. Desde que lo inventaron, los hombres han tratado de explicarse para qué les sirve. Y como lo suyo es, a los ojos de la mayoría temerosa, sólo castigo, tampoco él sobrevivió a la oferta y la demanda. Mi padre no podía saber que dios iba a morir tan pronto y yo mismo nunca lo imaginé. En esos días lo habían intimado a dejar el cigarrillo. Rechazó las pamplinas de los médicos y apostó a algo superior. Al Ser Supremo que estaba por encima del bien y del mal.
Naturalmente, perdió. Pero eso iba a ocurrir años después. Entre tanto está llorando mientras un bagre tira de su línea y yo no me animo a acercarme para consolarlo. Me digo que en una de ésas el bote se da vuelta y tenemos que volver nadando.
¿Qué tiene que ver el cigarrillo con el Reino de los Cielos? Mucho, me parece: al placer corresponde un castigo de espantosa agonía. Así pasa  con todo lo bueno en la tradición de judíos y cristianos. Más allá, el goce y la dicha no prefiguran el paraíso sino el infierno. Eso parece decir Richard Attenborough. El amor, si podemos darlo, nos devolverá lágrimas y castigo.
Palabras más, palabras menos, Scorsese sugiere lo mismo. Sólo que no hay amor en La edad de la inocencia. No lo hubo en la vida de Edith Wharton, no podía haberlo en su novela y no es intención de Scorsese mostrar otra cosa. La película, situada en 1857, habla de hoy y de una aristocracia con códigos propios: ocio, manjares, hipocresías, hasta que el amor aparece como una amenaza. Evitarlo preserva el orden social. Eso sugiere, me parece, el impenetrable mayordomo de Lo que queda del día. La autoridad de mister Stevens es proporcional  a la negación de sus sentimientos. El dolor, la alegría, la humillación, resbalan en su alma como gotas de rocío. Todo pasa pero queda la soledad. Para Baruch Spinoza, en su Ética, el control de los sentimientos es la mayor virtud del alma: "A la impotencia humana para gobernar y reprimir los afectos la llamo servidumbre; porque el hombre sometido a los afectos no depende de él, sino de la fortuna." Con Spinoza se pone en claro, desde 1677, que el poder, para ser tal, excluye el amor en cualquiera de sus expresiones. Y que la gente vulgar al mostrar sus afectos los expone a la manipulación y la demagogia.
En sus Diarios, el narrador John Cheever apunta en 1979: "Puedo saborear la soledad. La silla que ocupo, el cuarto, la casa, a todo le falta sustancia (...) Creo que la soledad no es un absoluto, pero su sabor es el más fuerte." El libro comienza con una reflexión bella y perturbadora para mí porque sospecho que así sentía la vida mi padre aquella tarde que salimos de pesca: "En la madurez hay misterio, hay confusión. Lo que más hallo en este momento es una suerte de soledad. La belleza misma del mundo visible parece derrumbarse, sí, incluso el amor. Creo que ha habido un paso en falso, un viraje equivocado, pero no sé cuándo sucedió ni tengo esperanza de encontrarlo."
Y bien, mi padre era más que eso, o ni siquiera eso: "Nada más obsceno y vano que intentar contener la vida y la obra de un hombre en un puñado de líneas invocadas en el tiempo y la distancia", escribe Rodrigo Fresán en Trabajos manuales. Y agrega: "Cuando un hombre se transforma en el único paisaje posible de sí mismo es cuando alcanza la forma de la soledad. La soledad como territorio. La soledad como forma alternativa de la geografía y de lo biográfico."
Estoy tratando de decir, con imágenes y palabras de otros, que lo esencial de una vida brota en el momento en que nos enfrentamos a las formas más puras de la verdad. Amor, dolor, soledad. Ahí estamos solos, sin Dios, sin patria ni sustento. Un paso atrás, un movimiento en falso y todo está perdido. En la serenidad del bote que bajaba por el Limay, mi padre percibió de golpe su tierra de sombras. Nada de este mundo le resultaba ajeno, pero él no era más que una brizna de polen arrastrada por el viento. Cuando tuvo fuerzas para admitirlo dejó de llorar, recogió la línea y devolvió el bagre a la correntada.



*de Osvaldo Soriano,
En "Piratas, fantasmas y dinosaurios"  Editorial Norma, Bs. As. 1996.






SABIDURÍA*

     Edipo se acercó a la Esfinge.
     La Esfinge era hermosa y distante.

 
     Simétrico rostro de mujer, bellísimo busto, grácil cuerpo sedente de  animal de presa. Patas delanteras extendidas, laxas; patas traseras prontas al salto. Siempre vigilante, siempre en quietud. Ni dormida ni en movimiento, su calma era la de quien demuestra soberanía controlando el músculo y el erizarse de los cabellos.
     Frágil solidez de quien no puede darse ni al reposo ni a la furia. Pero desde aquí lo vemos; no vio esto Edipo en la mujer animal. Le fue dado el temor y la admiración frente a lo terrible. Y le fue dada, también, la paralizante atracción que halla su sujeto en quien ha de destruirnos.
     La Esfinge proferiría su enigma, su pregunta afilada, certera, aguda; su pregunta que condenaría la falta de entendimiento con la ganada muerte.
     Edipo lo sabía. Había realizado su jornada para el lívido momento en que el enigma definiese su suerte. Y ahora aguardaba. Por un instante miró  el cielo por si fuese última visión, dibujó con ternura la silueta de un  árbol en su memoria.
     Los ojos de la Esfinge eran espejos de cristal de roca.
     Edipo recibió el peso del temor a la propia ignorancia, le tembló el pecho frente a la belleza exacta de ese ser maravilloso de contornos perfectos. La imaginó invulnerable, casi aceptó como inevitable y lógica, acaso necesaria, la desaparición de su contingente persona frente a la evidente solidez de la criatura.
     Este inabarcable ser semejaba conocer los secretos del universo. Su calma merecía ser producto de su seguridad.
     Y la Esfinge ejerció la veladura del silencio para mentir sabiduría.
     La Esfinge, inmóvil como los dioses frente a la agitación de los hombres, ocultó su ignorancia con la lejanía de una máscara hueca, la arrogancia de una pose estatuaria. Su silencio no era otra cosa que un
oscuro despojo, un muro que protegía la nada. Mostraba sólo lo pasible de causar admiración, ocultaba el vacío del centro.
     La Esfinge nada sabía, nada comprendía, y era, como nosotros, hábil para la destrucción pero negada para el acto generoso de crear.
     Su majestad no le permitía dudas o inaceptables cuestionamientos.
Estaba condenada a las sentencias y a la brevedad. Si no hablaba, no se advertiría su carencia. No mostraría la cera en la grieta del mármol, no permitiría cercanías que pudieran propiciar el hallazgo de la imperfección.
     La belleza exacta no se arriesga a mostrar el perfil opuesto, curvar el cuello, producir modificaciones en la obra conclusa. La ignorancia no es capaz de quitarse el velo que cubre su desnudez.
     Edipo, que viendo a la Esfinge veía los ropajes del hierático desprecio; Edipo, quien siendo un hombre se sentía ínfimo frente a un oráculo certero; Edipo, engañado por la Esfinge, la creyó sabia e infalible.
     Antes de que la desmesurada voz declamase el acertijo, se daba ya por muerto.
     Se alegraba, quizás, de su cercana desaparición. Engañado por la aparente esfericidad del monstruo, deseó que su persona imperfecta no manchase la pureza del ser fabuloso.
     Pensó que sería un honor alimentar al prodigio. Se resignó a su destino, acaso lo satisfizo que el hilo de su vida fuese cortado por un adversario de tamaña dignidad.
     Otro instante se demoró la Esfinge en plantear el acertijo. Sabía que la teatralidad le era necesaria para no desmoronarse. La ejercía con impecable oficio.
     Con voz de Sibila, de Oráculo, con voz de Ídolo de bronce y pedrería la Esfinge desplegó las palabras que serían su derrota.
    No era el enigma un cofre inviolable. Edipo halló la llave. Con íntima desazón Edipo halló la llave. Con alivio también, pero con desazón Edipo desató el nudo de palabras.
     Y se alejó luego de contemplar cómo se despeñaba la Esfinge desde lo alto de la Acrópolis. Pensó "no he de despeñarme yo por una falla, no he de morir por orgullo ni ceder a la tentación de la soberbia, y no he de confiar ingenuamente en la sabiduría de las estatuas".
   
 Lo olvidó luego, como a todos los alumbramientos que nos proponemos tallar en la memoria.

                                                                  
 *de Mónica Russomanno. russomannomonica@hotmail.com





Voces*



Si algo no me gustaba de mi padre era esa voz de trueno que tenía cuando se enojaba. Golpeaba la mesa y gritaba: "¡No me voy a morir en esta miseria!" o "¡Todas las lonjas salen del mismo cuero!". Lanzaba esa y otras imprecaciones que le venían de un abuelo que yo no alcancé a conocer. Casi siempre agregaba un sonoro carajo y asentía con la cabeza. También solía decir que "Lo que natura non da Salamanca non presta", y a veces se exaltaba con una tira de Rico Tipo o un poema de Quevedo.
En ese tiempo ni siquiera conocíamos la televisión en aquellos parajes, y si alguien levantaba la voz los hombres del general lo hacían callar enseguida. Entonces mi padre gritaba de pura impotencia y por eso siempre me dio pena la gente que alza el tono para imponerse. Si no lo toreaban hablaba tan bajito que casi no se le oía.
Recuerdo el día en que vinieron a interrogarlo. Se encerró en el escritorio con dos inspectores llegados de Buenos Aires y aunque yo me quedé al otro lado de la puerta apenas pude escuchar sus respuestas.
Trataba de no humillarse. Eran los tiempos de la caza de brujas y la ejecución de los Rosenberg en los Estados Unidos. Acá todo sucedía en un estilo más criollo. Perón perseguía a los rojos pero no había silla eléctrica ni tribunales como el del senador Joseh McCarthy. Socialistas y comunistas se quedaban sin trabajo y si insistían en pelear por un sindicato tarde o temprano los guardaban a la sombra.
A mediados de 1951 llegó a San Luis un porteñito de apellido Perco. Era tan pedante y pizpireto que pasaba por ser socialista de Palacios. A lo mejor no más que imitarlo: lucía bigote afrancesado, se perfumaba como una señorita y a veces, los domingos, se lo veía pasear sin corbata por la vuelta del perro. Se decía que tenía un éxito bárbaro con las mujeres. Algo de eso había: una tarde me llevó en la camioneta de Obras Sanitarias y no sé con qué excusa estuvo media hora dando vueltas alrededor de la misma manzana. Por fin, a la hora de la siesta, apareció en el umbral la rubia esposa del peluquero Mazza, que daba solfeo en el Conservatorio de señoritas. Salió con las carpetas de música y miró sobre el hombro, como si esperara a alguien.
Perco estacionó junto a la plaza, bajo la copa de un árbol y me dijo que lo esperara un rato, que tenía que llevarle algo a un amigo. Abrió un portafolios de cuero, revolvió entre los papeles y se fue con paso apurado a buscar a su rubia. Hacía tanto calor que bajé de la camioneta y fui a sentarme en un banco a releer el Rayo Rojo que llevaba en el bolsillo. Aquellos sobresaltos me marcaron la vida; los cuadritos del Fantasma Vengador y Perco con la rubia prohibida. ¿Qué le pasaría en el próximo capítulo a mi héroe de historieta? ¿Y si ahora, con este sol, se aparecía el peluquero Mazza empuñando un revólver?
Pensaba en eso cuando llegaron dos tipos con caras de policías. Eran los mismos que después iban a caer por casa a interrogar a mi padre. los vi acercarse a la camioneta, abrir una puerta y revolver los papeles del portafolios. Nada más recuerdo de aquella tarde como no sea el carmín de ella en el bigote del porteño. Le avisé de la mancha y de los tipos y me dijo que lo olvidara, que eran viejas cuentas que arrastraba de Buenos Aires.
Esa breve explicación de rencores y lejanías me iluminó aquellas largas vacaciones de verano. Mi padre no simpatizaba con el forastero. Era joven y tenía muchas cosas que él había perdido en el camino. Para peor ostentaba un título de contador nacional y siempre llevaba bajo el brazo un libro que mi padre no había leído.
Ahora me parece que sería de Maupassant o de Conrad, porque cada vez que venía a almorzar contaba maravillosas historias que fascinaban a mi madre y trastornaban la siesta de mi padre. Un día nos habló de unos escritores socialistas que ya no recuerdo y del portafolios sacó un ejemplar de Sur. Ya entonces el peronismo recelaba de los libros. Victoria Ocampo había pasado unas noches en la comisaría por alborotar la vía pública pero peor le había ido al comunista Alfredo Varela, el autor de El río oscuro, que estaba de veras entre rejas. Todo aquello parecía trágico y definitivo porque todavía era inimaginable que los libros se quemaran en público y la gente desapareciera para siempre.
Igual, no era tema para sacar en 1951 el de los escritores socialistas. Creo que mi padre se asustó porque ese gesto del porteño buscaba más complicidad que comprensión. Fue hasta la biblioteca y se puso a hojear un viejo Sinclair Lewis, que era uno de los pocos autores de ficción que tenía. Perco lo miró con una ironía algo insolente y cambió de conversación. Ahora me doy cuenta de que mi padre vivía con temor, que debe ser la peor manera de vivir. Dependía de un sueldo de empleado público para mantenernos a mi madre y a mí. Había gastado el entusiasmo de la juventud en los opacos años del general Justo y lo recuperó recién al final, cuando ya no le quedaba nada por perder. Así que ese día dejó que el porteño se fuera con la impresión de que él no estaba dispuesto a jugarse el puesto de sobrestante por una charla sobre literatura socialista.
Como lo vi preocupado le conté el encuentro de Perco con la profesora de música pero no quise decirle que le seguían los pasos. Lo de la rubia lo enfureció: era demasiado tímido para que esas cosas pudieran pasarle e él y entonces la envidia se le subía a la cabeza. Muchas veces lo sorprendí mirando embobado a una chica, hablando en voz baja consigo mismo.
Lo que pasó la noche en que vinieron a interrogarlo lo recuerdo de manera oscura y fragmentaria. fue después de la cena, poco antes de que empezaran las clases. Así como odiaba a nazis y fascistas, durante muchos años mi padre iba a desconfiar de todo lo que sonara a socialista y no fuera el Che Guevara. Hasta el final siguió creyendo en Sinclair Lewis, en la libre empresa y en el Parlamento que había idealizado por Lisandro de la Torre. Nunca mencionó aquel interrogatorio peronista aunque podría haberlo cotizado muy alto en tiempos de la Libertadora.
En verdad no estuvo tan sólido y coherente como Dashill Hammett ante McCarthy, pero no tenía alma de buchón. Enseguida que se encerraron pegué la oreja a la puerta y escuché que los tipos se decían sumariantes de Obras Sanitarias. Preguntaron si Perco era tan apegado a los dineros de la repartición como a las mujeres de otros.
"Consulten al gerente", contestó mi padre con tono glacial. Y así estuvo todo el tiempo. "Consulten al gerente", repetía, hasta que uno de ellos insinuó: "¿No será comunista el pibe ese?". Hubo un silencio en el que mi padre debía estar abriendo el tercer paquete de cigarrillos. Y de golpe inventó esto: "Nunca fueron mujeriegos los comunistas". Otro silencio y después una risa del interrogador: "¡Mierda que no! ¡Y drogadictos también!".
Eso aflojó la tensión y las voces se distanciaron un poco. Hablaron vaguedades; Fanny Navarro, los Cinco Grandes y el Segundo Plan Quiquenal. Las pocas cosas que hacían la vida de los años peronistas. de pronto, el que menos había hablado endureció el tono: "Y usted, che, ¿se daría cuenta si un socialista viene a envenenarle el agua a la gente?". mi padre no era rápido para la ironía. se había formado con Sandrini, Ángel Vargas y el Patoruzú. Como el Peludo Yrigoyen, pensaba que era feo salir en los diarios. Escuché el ruido de una silla que se movía y el puñetazo contra la mesa, igual que cuando se enojaba con nosotros: "¡No le permito, pedazo de insolente! ¿Acá al último comunista lo tiramos a la pileta y todavía está nadando por ahí! ¡Afuera, vamos!".
Salieron en silencio, cerca de medianoche. No teníamos teléfono para llamar un taxi y se fueron a pie por el medio de la calle. Yo estaba en mi cuarto, con la luz apagada, tratando de buscarle un sentido a lo que había escuchado. Mi padre se quedó un rato en el escritorio sin música ni visitas. Después, mientras trataba de dormirme, oí que se encerraba en el baño, abría las canillas y tosía hasta ahogarse.
Esa semana estuvo insoportable y para evitarlo mí madre y yo nos metíamos en el cine de la otra cuadra.
Unos meses después, a fines del otoño, el peluquero Mazza se apareció con una escopeta y sorprendió a su mujer en los brazos de Perco. No se habló de otra cosa aquel último año que pasamos en San Luis.
 


*De Osvaldo Soriano.
-En "Cuentos de los años felices" Editorial Sudamericana. Bs. As. Edición de 1993.
 




Razones*



Soy viajero infinito
de esta unidad de sucesos
un karma milenario:
 el pánico inmenso del neanderthal ante el mamut
 la voz de eco y el rostro de narciso
 la piel del bonzo que genera su última llama
la espalda del fakir contra el lecho de clavos
el puño del kamikaze cayendo sobre el acorazado
la mirada de Julio César rendida ante la daga
las manos de Colón sobre la arena
los pies del vudú sobre la madera ardiente
las entrañas del sobreviviente de un terremoto
la sangre seca de Facundo en su carruaje
los dedos de cleopatra buscando el frío del áspid
el vacío natural e insostenible de Romeo y Julieta
el torso tenso del clavadista erguido en el risco
el cianuro amargo en la lengua de Röemmel
los últimos sonidos que vibró Beethoven
el pecho contra el tanque del hombre en Tian'anmen
el espíritu de cristo camino al gólgota...

entonces
en silencio total
me disparé a la garganta la crucial pregunta
esa fruta prohibida:
    por qué escribo?

escribo porque es
mi salto al vacío
el sabor del fin
mi fuego
la primera esperanza
el miedo y una traición ineludible
el valor desesperado
ruinas del orgullo
el dolor y un destino acorralado
una furia
un hambre atroz
la decisión serena y el espanto
mis latidos
esta soledad
mis ojos del pasado y sus presencias
lo que nunca pude decirle...

reitero rituales de la tierra y sus elementos
buscando descifrar el exorcismo capital de mis dudas
la trascendencia fugaz
la savia humana
más que la inteligencia
el sentimiento desnudo
un poco de gloria que le reste tiempo
momentos a mi muerte
ó me haga al menos
merecedor de estar vivo.


    *de Santiago Torales. nahrid@yahoo.com.ar









HÉROES O PÁNFILOS CON “ALIAS”*


                  
Paso revista a las paredes de las grandes salas de reuniones, de los pasillos de las recepciones de edificios públicos, a los salones de clase de antes, en la escuela y los colegios y observo, con uniforme de cuellos con hilo de oro y rojo, a nuestros héroes. Allí estaban Bolívar, Santander, Sucre, Nariño, Ricaurte. Hombres y nombres con historias que contar. Con gestas que libraron y sangre que cortó cadenas y que sufrieron por conseguir la Libertad. Paso revista por América y veo a San Martín, a O´Higgins, a Martí,  Moctezuma, a don Benito Juárez,  hombres acompañados de Fama y gloria. 
Hoy los recordamos con admiración y respeto porque, pese a sus defectos como humanos, como hombres públicos brindaron su lealtad y sus fuerzas a la buena causa de la Res pública con pundonor, valentía y honor.
Paso revista por Grecia, Roma y Asia y veo las efigies gigantescas de Ulises, Aquiles, Héctor, Helena, Eneas, Alejandro y me pregunto : ¿si regresaran hoy  todos estos héroes a su pueblo los venerarían con el mismo fervor con que Historia los ha honrado? ¿En vano los hemos fundido en bronce, los pinceles los han inmortalizado y sus hazañas corren por libros y centurias?
Cómo crecimos con casi una idolatría por estos nuestros héroes. Los idealizamos por su palabra visionaria, por sus acciones valerosas, por toda una vida dedicada a engrandecer la patria. Fueron seres cuasimíticos que, aún siendo reales, se sobrepusieron a la tiranía que subyugaba a las naciones, idearon valiosas instituciones para favorecer a la mayoría y no dieron descanso a su brazo, muchas veces hasta sufrir cárcel y exilio por luchar contra la injusticia.
Cuánto significaban esas figuras para nuestras mentes de niños. Cómo las dibujaron en nuestra fantasía los maestros y maestras educados en las normales oficiales. La Historia Patria , como se llamaba esa asignatura, era tan sagrada como el lenguaje y la aritmética.
Vuelvo a preguntarme : ¿Ya no existe nuestra historia? Es un paquidermo extinto o acaso ya se acabó el método de acumular por días y por años los sucesos gloriosos u ominosos que ocurren sobre el suelo? ¿Se congelaron en neveras los hombres buenos, los hombres y mujeres que luchen contra nuevas tiranías? ¿O es que llegó la Hora Sabrosa de la historia y se acabaron el genocidio y la corruptela? ¿Se acabaron los dragones y  apenas sobreviven los hábiles camaleones que cambian de colores y se esconden tras alfombras rubicundas?    

Ah!, nuestros pánfilos prohombres que sólo buscan el sueldo y los honores. A ellos, por lo visto, nunca sus maestros les hablaron de héroes y de próceres.  ¿O será que los nuevos maestros tampoco en las aulas tuvieron a la vista a Bolívar o al Hombre de las leyes ni acaso les leyeron la Ilíada o La carta de Jamaica? ¿A quién de nuestros ilustres hombres del presente colgarán como íconos en su sala nuestros jóvenes y niños? ¿Al hombre araña, a Batman u otro gañán con  “alias”?


*Por Leopoldo de Quevedo y Monroy  leoquevedom@hotmail.com





Atardecer en la laguna*


 
Entre susurros y suspiros
contemplo el bello atardecer,
el fulgor rojo del sol
se agiganta en la laguna.
Saboreo el néctar de la vida,
el escenario entrelaza sensaciones,
mi alma se regocija,
el ocaso teje ilusiones.
Un velero blanco se divisa
y mis sueños navegan en él,
el silencio roza mi piel,
la tarde muere en mis brazos.
Recuerdo aquel libro de poemas
y recito uno de memoria,
los sentimientos de amor
se encienden en mi pecho.
En el horizonte se refleja
la luz de mis emociones,
la magia del atardecer
brilla en mis pupilas.



*de María Griselda García Cuerva. mg_cuerva@yahoo.com.ar

 



Correo:

Macri: “dice” que no va a decir*
 

Mejor hacer que hablar tanto
 
Es una frase una gran frase, pero está diciendo más que haciendo, está utilizando paradójicamente un discurso.
 
Pregunto al Señor Macri: Si usted cree que  está devaluada la palabra; ¿como nos comunicará sus proyectos ¿y si el hacer no concuerda con lo que queremos?
¿Como nos enteraremos? Porque la mayoría que lo eligió, votó una intención, lo hizo también por cansancio, pero, ¿saben cuales son los contenidos que llenarán ese hacer?
 
 
En la democracia, se usan las palabras. Usted las usó y bastante más agresivamente que en la actualidad cuando  se destituyó a Ibarra.( que “dicen” que hubiera sido otra la historia si el era candidato) 
 
Mi pregunta es:¿ Cambió solo el discurso por  recomendación de su asesor o lo cambió porque realmente ahora cree que la agresión no sirve?
 
Veremos, veremos, después lo sabremos
 
La verdad es que no me gusta Macri y a raíz de estocada cosa que dice no me cae, soy sincera, pero reconozco que no había demasiada alternativa o que no fueron bien asesorados para serlo. Y eso es lo malo, que nos quedemos con la cáscara de las cosas.
 
También estoy cansada de discursos vacíos, creo que ya nadie cree en cuentos de hadas, pero de ahí en descreer de la palabra, hay un gran trecho. Si, estamos agotados de que nada pase, claro, pero es una fantasía creer que lo (aparentemente) nuevo por arte de magia no hará mejores. Aunque reconozco que  aunque es una ilusión  casi adolescente, también es una esperanza  de que algo pase. Pero realmente ¿nada pasó por la ciudad? ¿Se hizo todo tan mal? Entonces ¿Dónde  estábamos? ¿Dónde estaba el Pro? ¿Sobre que cimientos fundaremos esta nueva forma de hacer política? Si es tan fácil:¿Por que no se hizo antes?
 
Macri y Micheti, dicen ser una nueva manera de hacer política, pero ellos ya están en la política y desde la legislatura pudieron haber hecho un poco más. Me molesta que se presenten como puros e inocentes, que  se contrapongan así al desgaste del poder que ellos también van a sufrir.
 
Y me pregunto ¿que tendrá que ver que el programa de Tinelli tenga tanto rating con esta nueva  forma de hacer política? Es decir:¿que mira, que lee la mayoría, y que vota en consecuencia?¿ queremos no pensar y mirar como los ricos y famosos se divierten con un discurso ciego a la mirada del otro o hacia otro?¿ queremos subirnos al carro de los triunfadores para contagiarnos sabiendo que en ese carro entran solo unos pocos?
 
Algunos no somos  ni de Boca ni de San Lorenzo, ni siquiera los que lo son podrán ser subir todos a la caravana del éxito ni vacunarse gratis contra el fracaso. Aunque es pro creerlo.
 
   
 
*De Silvia Irigaray. silviairigaray@arnet.com.ar




*


Este es el momento para salvar el Parque Federal*
(después puede ser demasiado tarde...)


Al día de hoy, el Parque Federal, desde 1997 (en agosto se cumplirán 10 años) prometido como "parque central", "corazón verde", "pulmón urbano", en su mayor parte continúa mostrando este panorama:

- Basurales extendidos a cielo abierto: proliferación de roedores, contaminación del suelo por lixiviado y del aire por incineración de residuos, degradación estética, etc., poniendo en peligro la salud de los habitantes de los barrios Sgto. Cabral, Gral. Alvear, Candioti Norte, Villa María Selva, Jardín Mayoral, Escalante, Fomento 9 de Julio.

- Ruinas ferroviarias sin custodia: destrucción y saqueo de instalaciones y edificios históricos, robo de rieles, durmientes, tejas y chapas, asentamientos irregulares en condiciones infrahumanas, sospecha de actividades vinculadas con la prostitución, el tráfico y el consumo de estupefacientes, facilidades para la actuación, escape y/o escondite delictivo.

- Carencias de infraestructura básica: insuficiente iluminación, forestación, basureros, juegos infantiles y asientos, falta de vereda-circuito aeróbico perimetral, falta de pavimentación de calles, etc. etc. etc.

- Peligro de "emprendimientos" inmobiliarios: que sepamos, tanto la propuesta de zonificación elaborada por el actual gobierno municipal como el proyecto de otro de los candidatos a intendente, apuntan a quitarle al Espacio Verde una superficie considerable del sector oeste para dedicarla a la construcción de torres, convirtiendo así al Parque central de todos los santafesinos prácticamente en un mero "jardín" del millonario negocio inmobiliario y comercial... y para siempre sin sol por la tarde, dicho sea de paso. En otras palabras, unos pocos quieren quedarse con algo que es de todos. La cuestión resulta grave, pues no es lo mismo un Parque de 21,5 has. (tal como fue transferido al Municipio y prometido desde 1996) que uno de 9 has. o menos, ya que así jibarizado no podría brindar todos los beneficios sociales y ambientales tan necesarios en ciudades como la nuestra.


En cambio, un Parque Federal a pleno, con sus 21,5 has. integradas y provistas gradualmente de los elementos que permitan una utilización colectiva diversificada, gratuita y sustentable, tiene mucho para dar a esta generación y a las que vengan:
- Lugares de encuentro y de inclusión social para TODOS los santafesinos a través de un Espacio Público revalorizado para compartir y disfrutar.
- Múltiples posibilidades de recreación a través del deporte, el arte, los juegos, la contemplación del paisaje, etc.
- Mayor superficie de suelo permeable y de masa vegetal para facilitar el escurrimiento y la absorción de excedentes pluviales, capturar gases de efecto invernadero y otros perjudiciales para la salud, mitigar la contaminación sonora, brindar belleza y diversidad de paisajes, etc.
- Sitio atractivo para quienes visiten la ciudad durante todo el año, potenciando un turismo sustentable y no centrado exclusivamente en mega eventos comerciales y esporádicos.

Entonces, en medio de un proceso electoral en el que se definirá quienes van a gobernar nuestra ciudad por los próximos 4 años y, en tal carácter, tomarán o dejarán de tomar decisiones que de algún modo afectarán nuestras vidas y las de nuestros hijos, vemos una clara oportunidad de hacer que el Parque Federal se consolide como Espacio Verde Público en toda su superficie, que se realicen algunas obras urgentes para que emerja del abandono actual y se establezca un sistema de gestión asociada en el que organizaciones barriales y vecinos seamos protagonistas y no espectadores-víctimas.

Pero será muy difícil que esta oportunidad se convierta en un logro concreto si cada vecino se queda en su casa resignado, escéptico o quejoso y cada organización se limita a atender únicamente sus cuestiones específicas, pues consideramos un hecho que casi todos los candidatos´y funcionarios sólo se comprometerán y actuarán en beneficio de la comunidad si por lo menos un número significativo de vecinos impulsamos y acompañamos los cambios que queremos.
Y para eso, lo que hace falta es que cada persona se anime, haga el pequeño -o gran- sacrificio de asistir y participar en reuniones quincenales, breves, dinámicas, constructivas y libres de partidismo, y también acompañe y difunda en la medida de sus posibilidades las acciones que se realicen en consecuencia.


*Alejandro Alvarez Durante. parquefederal@gigared.com
Presidente Asociación Parque Federal
Grupo promotor de la Mesa de Consenso y Gestión del Parque Federal

-Ciudad de Santa Fe-

 


*

Reescribiendo noticias. Una invitación permanente y abierta a rastrear noticias y reescribirlas en clave poética y literaria. Cuando menciono noticias, me refiero a aquellas que nos estrujan el corazón. Que nos parten el alma en pedacitos. A las que expresan mejor y más claramente la injusticia social.  El mecanismo de participación es relativamente simple. Primero seleccionar la noticia con texto completo y fuente. (indispensable) y luego reescribirla literariamente en un texto -en lo posible- ultra breve (alrededor de 2000 caracteres).
Enviar los escritos al correo: inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar



InventivaSocial
"Un invento argentino que se utiliza para escribir"
Plaza virtual de escritura

Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar
-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-
Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.

Inventiva Social publica colaboraciones bajo un  principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.
Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.
La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. Inventiva solo recopila y edita para su difusión los escritos que cada autor desea compartir.
Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas, solo verificar que un autor con nombre Y/o seudonimo , y una dirección personal de mail nos envia un trabajo.

Respuesta a preguntas frecuentes

Que es Inventiva Social ?
Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.

Cuales son sus contenidos ?
Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.

Cuales son los ejes de la propuesta?
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.

Es gratuito publicar ?
En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. La publicación de cada escrito es un intercambio de libertades entre el escritor y el editor, cada escritor envia los trabajos que desea compartir sin limitaciones de estilo ni formato.

Cómo se sostiene la actividad de Inventiva Social ?
Sus socios lectores remuneran con el pago de una cuota anual el tiempo de trabajo del editor.

Cómo ayudar a la tarea de Inventiva Social?
Difundiendo boca a boca (o mail a mail ) este espacio de cooperación y sus propuestas de escritura



[Publicar un comentario!] [Enviar a un amigo!]

Comentarios
Informacion personal



Google

Links
Home
Ver mi perfil
Archivos
Enviame un email
RSS de mi Blog
Directorio web
Crear Blog
Parejas
Tecnología y gadgets
Dentistas en Lima
Foros Peru

Amigos

Publicacion 11 de 83
Pagina anterior | Pagina siguiente