Mi nube de testigos
A veces, durante la carrera, me he detenido a llorar. Supongo que ellos han llorado conmigo. Yo les he dicho: "Lo siento. Lo siento tanto. No soy digna; no puedo más". Algunos han guardado silencio, otros, como Jeremías, han susurrado:
"Nuevas son sus misericordias cada mañana".

Buenas tardes en el Sr Jesus,deseo que tengas un fin de semana lleno de su presencia y renueves tus fuerzas con el Espiritusanto que aun hoy continua con nosotros

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Mi nube de testigos Dicen por ahí -los comentaristas bíblicos- que la nube de testigos en Hebreos 12:1, está formada por los héroes de la fe del capítulo 11. ¿Te imaginas el estadio lleno? ¿Los ves animándonos, exhortándonos y aplaudiéndonos? Si me permites, haciendo uso de mi imaginación, lo veo así: A mi derecha: A mi izquierda: Y de frente: A veces, durante la carrera, me he detenido a llorar. Supongo que ellos han llorado conmigo. Yo les he dicho: "Lo siento. Lo siento tanto. No soy digna; no puedo más". Algunos han guardado silencio, otros, como Jeremías, han susurrado: "Nuevas son sus misericordias cada mañana". En otras, ellos se han gozado conmigo por algún triunfo, y no se trata de una corona, sino de momentos eternos en los que algún ser humano, al ver lo que hago, digo o vivo, dice: "¡Gloria a Dios!" o "Gracias a Dios" o "Quiero conocer más de este Dios". (Y toda la honra va a Dios). Una nube, una carrera, una corredora (que a tropezones avanza y va más para atrás que para adelante), pero lo que más importa no es el premio, sino quien preside la carrera, pues Él ya corrió y ya ganó y, a final de cuentas, es el que más me apoya, pues no lo hace desde las gradas, sino que desciende a la pista, y según el caso, me toma de la mano, o de plano me lleva en brazos. Entra a este lindisimo blog que realmente te va encantar
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