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EN EL SENO DEL PRINCIPIO




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BIENVENIDO AL BLOG / 1. DESTELLO DIVINO EN LA TIERRA DESDE LA ETERNIDAD





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"SEFER YAH".

 

ALEF

 

 

 

 

DESTELLO DIVINO EN LA TIERRA

DESDE LA ETERNIDAD.

 

Yo soy Yahveh.

Yo soy el que soy.

Yahveh El Holam.

Yo soy El Shaday.

Yahveh Elohim.

Yahveh El Helion.

Adonay.

Adón Yahveh Elohim.

Yo soy Santo.

Santo soy Yo Yahveh Elohim.

No hay otro junto a Yahveh Elohim.

Yo Yahveh Elohim El Celoso.

Yahveh Elohim, Yahveh Uno.

El Elohim es Yahveh.

Elohim de todo saber es Yahveh.

Yahveh Elohy TSabaoth.

Adonay Yahveh.

Yahveh Elohim sin semejante.

Yahveh Elohim es Justo.

Yahveh Elohim desde la eternidad.


Yahveh Elohim Bendito de eternidad a eternidad.

Yah es Bueno.

Yah Yahveh.

Yahveh es Rey eternamente y para siempre.

Yahveh es Fiel.

La Fidelidad de Yahveh es para siempre.

Yahveh es Recto.

Yahveh es Puro.

Yahveh es Limpio.

Yahveh es Verdadero.

Yahveh es Creador.

Yahveh es Sustentador.

Yahveh es Redentor.

De Yahveh es el Reino.

Yahveh TSabaoth es el Rey de la Gloria.

Bueno y Recto es Yahveh.

Yahveh es Misericordioso y Clemente.

El consejo de Yahveh permanecerá para siempre.

Yahveh el Helion es Temible.

Grande es Yahveh,

Adonay Yahveh TSabaoth.

Yahveh es TodoPoderoso.

Yahveh Hacedor.

Yahveh permanece para siempre.

Yahveh es Perfecto.

Yahveh, eterno es Su Nombre.

Yahveh es Excelso.

Santo, Santo, Santo Yahveh TSabaoth.

Yahveh el Santo.

Yahveh es Juez, Yahveh es Legislador, Yahveh es Rey.

Yo Yahveh, el Primero.

Yo Yahveh, Este es Mi Nombre, y a otro no daré Mi Gloria.

Vivo Yo para siempre.

Ved ahora que Yo, Yo Soy,

y no hay dioses conmigo.

Yo Mismo Soy;

antes de Mi no fue formado Dios,

ni lo será después de Mi.


Yo, Yo Yahveh, y fuera de Mi no hay quien salve.

Yahveh dice: Yo Soy Elohim.

Yo Yahveh, Santo, Creador, Rey.

Yo Soy el Primero y Yo Soy el Postrero y fuera de Mi no hay Dios.

Yo Yahveh, que lo hago todo, que extiendo Solo los cielos, que extiendo la tierra por Mi Mismo.

Yo Soy Yahveh, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de Mi.

No hay más que Yo; Yo Yahveh, y ninguno más que Yo, que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Yahveh soy el que hago todo esto.

Yahveh que creó los cielos dijo así: que El es Elohim, El que formó la tierra, El que la hizo y la compuso; no la creó en vano; para que fuese habitada la creó.

Yo Soy Yahveh, y no hay otro.

Yo soy Yahveh que hablo Justicia, que anuncio rectitud.

)Quién hizo oír esto desde el principio, y lo tiene dicho desde entonces, sino Yo Yahveh?

Y no hay más Dios que Yo;

Dios Justo y Salvador; ningún otro fuera de Mi.

Mirad a Mi, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque Yo Soy Elohim, y no hay más.

Por Mi Mismo hice juramento, de Mi boca salió palabra en justicia, y no será revocada: que a Mi se doblará toda rodilla y jurará toda lengua. Y se dirá de Mi: en Yahveh está la justicia y la fuerza.

)A quién me asemejáis, y me igualáis, y me compa­ráis, para que seamos semejantes?

Yo Soy Elohim, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a Mi, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero.

Yo hablé y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré.

Yo Mismo, Yo el Primero, Yo también el Postrero.

Yahveh es Elohy TSabaoth; Yahveh es Su Nombre.


Yahveh es Dios Celoso y Vengador.

Yahveh es Vengador y lleno de indignación; se venga de sus adversarios y guarda enojo para sus enemigos.

Yahveh es tardo para la ira y grande en poder y no tendrá por inocente al culpable.

Yahveh es Bueno, Fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en El confían.

Yo Soy Gran Rey, dice Yahveh TSabaoth.

)Quién es este Hermoso en Su vestido, que marcha en la Grandeza de Su Poder? Yo, El que hablo en Justicia, Grande para salvar.

Yahveh Yiréh.

Yahveh Rafah.

Yahveh Nissi.

Yahveh Raah.

Yahveh TSidkenu.

Yahveh Shalom.

Yahveh Shama. 

Yo lleno los cielos y la tierra, dice Adonay Elohim Yahveh TSabaoth El Holam El Helion El Shadday.

Esto y más ha dicho y revelado Yah acerca de sí mismo a los hombres y a los ángeles.

Yah es Yahveh, y Yahveh es El; El es Elohim,

y Elohim es traducido inspiradamente por Su Espíritu mediante Sus apóstoles como Theòs y significa Dios.

También Yahveh dícese Jehová.

Yah El,

Yahveh Elohim,

Jehová Dios.

Adón es traducido Kyrios y significa Señor, Soberano, Amo y Esposo.

Adonay, Mi Señor.

El Holam, Dios Eterno.

El Helion, Dios Altísimo.

Yahveh TSabaoth, Jehová de los ejércitos.

El Shadday, Dios TodoPoderoso, Divino Pecho Todosuficiente que alimenta, nutre, sustenta y hace florecer y fructificar.


Jehová el Proveedor, el Sanador, el Estandarte de nuestra Vanguardia y Victoria, el Pastor, Nuestra Justicia, Paz, Siempre ahí Presente.

Yahveh Elohim es Personal y tiene conciencia de sí mismo, se conoce y se revela.

Yahveh Elohim dice: Yo Soy.

Yahveh Elohim es Eterno.

Yahveh Elohim es Uno.

Yahveh Elohim es Amor.

Yahveh Elohim es Bueno, Fiel, Misericordioso y Clemente, Justo, Recto y Verdadero, Perfecto, Santo, Galardonador y Vengador.

Yahveh Elohim es Rey, Legislador y Juez.

Yahveh Elohim es Creador, Hacedor, Formador, Sustentador y Redentor.

Yahveh Elohim es Espíritu.

Yahveh Elohim es TodoPoderoso, Omnipotente.

Yahveh Elohim es TodoSapiente, Omnisciente.

Yahveh Elohim está todo en todas partes, Omnipre­sente.

Yahveh Elohim es antes de todo y sobre todo; es Trascendente.

Yahveh Elohim está en todo y todo en El; es Inmanen­te.

Yahveh Elohim es Inmutable, Nunca cambia.

Yo Yahveh no cambio, no mudo.

En Elohim no hay mudanza ni sombra de variación.

Yahveh Elohim es Padre Eterno,

Yahveh Elohim es Verbo Eterno e Hijo Eterno,

Yahveh Elohim es Espíritu Eterno.

Yahveh Elohim es Uno en Esencia y Trino en Persona.

Yahveh Elohim es Uno en Naturaleza y Trino en Hipóstasis o Subsistencia.

Yahveh Elohim dice: Yo, y dice: Nosotros.

Yahveh Elohim envía a Yahveh Elohim y a Su Santo Espíritu.

También Yahveh es Enviado de Yahveh.

El Ángel Yahveh es Yahveh y dice: Yo Yahveh.

Yahveh Elohim es Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Yahveh Elohim es Propio.

Yahveh Elohim es TodoAdorable.


(Yahveh! (Yahveh! Fuerte, Misericordioso y Piadoso; Tardo para la ira y Grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación.

Esto ha proclamado Yahveh de Sí mismo y ha decla­rado Su Nombre.

Yo Soy Jehová Tu Dios, Fuerte, Celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

Dios es Amor.

El Amor Divino es Eterno.

Dios ama con amor eterno.

Dios es Fuego Consumidor.

Dios es Santo.

Mirad la Bondad y la Severidad de Dios.

Soberano es Dios y Misericordioso.

Con Justicia juzga y pelea.

Yahveh Elohim, como Padre Eterno, ha engendrado Su Sabiduría eterna, que le acompaña desde la eternidad, y que está delante de Sí como un Consejero, el Verbo Divino, el Hijo Unigénito.

Yahveh Elohim, el Padre Eterno, al conocerse a Sí Mismo desde la eternidad, y a todas las cosas, engendró Su Sabiduría eterna.

La Divina Sabiduría es Eterna y tiene conciencia de Sí, tiene Hipóstasis, Subsistencia y Personalidad.

Por Su Divino Verbo Yahveh Elohim se revela según se conoce y dice: Yo Soy El que Soy.

La Sabiduría Divina y Eterna es el Verbo Divino y Eterno, Subsistente y Personal, que dice de Sí Mismo Yo Soy, así como el Padre Eterno dice Yo Soy.


El Padre Eterno Yahveh Elohim ha dicho a Su Hijo Unigénito:

Yo te engendré hoy.

Engendrado, no creado, porque es de la misma Esencia, Substancia, Naturaleza, Deidad y Divinidad.

Engendrado, no creado, porque ya era en el Principio, y nunca comenzó Yahveh Elohim a conocerse, sino que eternamente se ha conocido en, con, y por Su Divina Sabiduría Eterna, Subsistente y Personal, Tan Igual a Sí Mismo que es el Propio Carácter de Su Hipóstasis, la Impronta de Sí Mismo, La Imagen Subsistente y Personal de Su Propia Subsistencia y Persona.

Así pues, Yahveh Elohim es el Resplandor de la gloria de Yahveh Elohim.

Yahveh Elohim se revela según se conoce perfecta­mente a Sí Mismo como Yahveh Elohim.

Yahveh Elohim es el Padre Eterno.

Yahveh Elohim es también la Plenitud consciente, subsistente y personal del Divino Verbo, Sabiduría Divina Eterna, Revelación Divina Perfecta, Resplandor Divino de Divina Gloria, el cual también con el Padre es Yahveh Elohim, el Verbo Eterno, Hijo Eterno y Unigénito, Engen­drado, no creado, El Mismo y Único Dios Verdadero. Dios Verdadero de Dios Verdadero.

La Sabiduría Divina y Eterna, como subsistente y personal, dijo de Sí Misma: Yo, la Sabiduría, eternamente fui engendrada; con Yahveh estaba Yo antes de todas las cosas, delante de El como Su Consejero. Yahveh me poseía en el Principio, ya de antiguo, antes de Sus obras; eternamente tuve el Principado.

El Verbo Divino y Eterno, cual Divina Teofanía o Manifestación de Dios, es Yahveh, el Príncipe de los ejércitos de Yahveh, Yahveh Enviado de Yahveh, El Ángel Yahveh que dice: Yo Soy Yahveh, Yo Soy El que Soy.

Así ha dicho el Hijo Unigénito:

Antes que Abraham fuese, Yo Soy.


Padre, Glorifícame Tú, al lado Tuyo, con Aquella Gloria que Yo tuve ConTigo antes que el mundo fuese.

Como el Padre tiene Vida en Sí Mismo, así ha dado al Hijo el tener Vida en Sí Mismo.

Que todos honren al Hijo como honran al Padre.

El que no honra al Hijo, no honra tampoco al Padre.

El que no tiene al Hijo, no tiene tampoco al Padre.

El que no recibe al Hijo, no recibe tampoco al Padre.

El que Me recibe a Mi, recibe Al que me Envió.

Yahveh Elohim envía. Yahveh Elohim es enviado de Yahveh.

Si Me conocieseis, también a Mi Padre conocerías.

El que Me ha visto a Mi, ha visto al Padre.

Yo y el Padre Uno somos.

Yo Soy en el Padre y el Padre Es en Mi.

Tú, oh Padre, en Mi; y Yo en Ti.

Todo lo Tuyo es Mío y lo Mío Tuyo.

La Vida Eterna que estaba con el Padre se nos manifestó.

En el Principio Era el Verbo, y el Verbo era y estaba con Dios, y Dios era el Verbo. Este era en el Principio con Dios.

)Cuál es Su Nombre y el Nombre de Su Hijo si sabes?

Y Aquel que es la Sabiduría Divina y Eterna, es también el Poder Divino y Eterno.

El Verbo es también el Único Dios, Yahveh Elohim.

El Verbo es Divino y Eterno como Sabiduría Divina  y Eterna de Dios y como Poder Divino y Eterno de Dios.

El Hijo Unigénito del Padre es el Verbo Divino y Eterno.

El Hijo es Eterno con el Padre. Igual en Divinidad, en Esencia, en Substancia, en Naturaleza, en Sabiduría, en Poder, en Gloria.


El Hijo es la Sabiduría, el Poder, el Verbo, la Impronta, la Imagen, el Poder, la Gloria, de Dios.

El Único Dios Verdadero es conocido mediante el Hijo Unigénito, Divino, Eterno, Subsistente y Personal.

Agradó al Padre que en el Hijo habitase toda Plenitud.

El Hijo de Dios es Dios, Yahveh Elohim.

Cuando el Padre dice Yo Soy, revela poseer una Subsistencia Personal, La Persona Divina del Padre.

Cuando el Hijo dice Yo Soy, revela poseer también una Subsistencia Personal, la Persona Divina del Hijo.

Cuando el Espíritu dice Yo Soy, revela poseer igual­mente una Subsistencia Personal, la Persona Divina del Espíritu Santo.

El Padre ha dicho al Hijo: Mi Hijo eres Tú, Yo te he engendrado hoy; Tú eres Mi Hijo Amado en el cual Yo tengo contentamiento.

El Hijo ha dicho al Padre: Tú, oh Padre, en Mi, y Yo en Ti; Todo lo Tuyo es Mío y lo Mío Tuyo. Aquella Gloria que Yo tuve Contigo antes que el mundo fuese.

El Espíritu ha dicho: Yo los he enviado. Y ha dicho: Apartadme para Mí... Yo los he llamado.

El Espíritu no habla por Su propia cuenta, sino lo que oye;

El Espíritu glorifica al Hijo;

El Espíritu toma lo del Hijo, que también es del Padre, y lo entrega en Su Nombre.

Dios es Espíritu.

El Espíritu de Dios, que conoce las cosas profundas de Dios, que es Señor, que es Espíritu del Padre y Espíritu del Hijo, que procede del Padre y del Hijo, que convence al mundo de pecado, de justicia y de juicio, que vivifica y da Vida Eterna y es Eterno, que Unge, Santifica, participa la Naturaleza Divina y llena de la Plenitud de Dios, que transforma, que contiene, presenta y transmite al Padre y al Hijo, Es también Dios Mismo, Yahveh Elohim.


El Espíritu vivifica y transforma en el Nombre del Hijo que a Su vez vino en el Nombre del Padre.

Yahveh Elohim es Uno en Esencia, Substancia, Naturaleza y Ser, y subsiste hipostática y personalmente en la Persona Divina del Padre, en la Persona Divina del Hijo y en la Persona Divina del Espíritu Santo.

Tres Personas Distintas y Un Solo Dios Verdadero, Yahveh Elohim.

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son Tres Personas Divinas que subsisten en la Misma Esencia y Naturaleza Divinas como Un Solo y Mismo Dios y Ser Divino; siendo coeternas, coexistentes, coinherentes e interpenetrables, siendo Una en la Otra, e interpenetrándose mutuamente a manera de Amor Divino TriPersonal en el que subsiste Una sola y misma Esencia, Naturaleza y Ser Divino.

Son Distintas (mas no en esencia ni naturaleza) las Tres Hipóstasis, Subsistencias y Personas del Único Dios Verdadero Yahveh Elohim, puesto que el Padre Eterno y Divino subsiste hipostática y personalmente como Aquel Invisible que engendra al Verbo y exhala al Espíritu; en cambio el Verbo Divino y Eterno subsiste hipostática y personalmente como el Hijo Unigénito engendrado del Padre, Imagen Suya y Resplandor de Su Gloria; y el Espíritu Divino y Eterno subsiste hipostática y personal­mente como Espíritu Procedente del Padre y el Hijo, en cuanto que el Padre no es Unigénito, ni Procedente; ni tampoco el Hijo puede dejar de ser Unigénito, y aunque procede del Padre, no procede de la misma manera que el Espíritu, pues el Hijo procede por Generación Divina desde el Padre, siendo así Unigénito del Padre desde la eternidad. En cambio el Espíritu procede del Padre y del Hijo.

El Padre y el Hijo participan en un Amor Común tan Pleno que al compartirse y expirarse es Plenitud Divina subsistente y personal y es el Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo.

Dios ha revelado, pues, que es Uno Solo y Trino. Dice: Yo, y dice: Nosotros.


Dijo en Sí Mismo: Hagamos al hombre a Nuestra imagen, conforme a Nuestra semejanza.

Y dijo: Descendamos y confundamos su lengua, en Babel.

Y preguntó: )quién irá por Nosotros?, cuando el profeta Isaías, en días de Uzías rey de Israel, vio y oyó el Trisagio conque los serafines Le confesaban Tres Veces Santo.

Y el Hijo de Dios, refiriéndose a la venida del Otro Consolador, el Espíritu Santo, dijo: Mi Padre y Yo vendre­mos. Y al Padre dijo de los Suyos: que ellos sean uno en Nosotros.

Por ello el título Elohim que Dios usa apropiadamente, tiene la terminación "im" que en hebreo implica pluralidad en la singularidad; así como la palabra "uno" de la confesión básica del Monoteísmo en Deuteronomio 6:4 no es "Jahad" según la reformuló Maimónides en el siglo XII de la era cristiana y que no admite pluralidad, sino que es "ejad" que sí la admite dentro de su singularidad.

No obstante, aunque el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo subsisten propiamente cada Uno en la Divina Esencia Única de una manera particular y distintiva, siendo Coexistentes, sin embargo también son Insepara­bles, Coinherentes e Interpenetrables, perfectamente Unificables en Un Solo Ser Divino, Siendo Uno en el Otro, y estando Uno en el Otro y donde está el Otro, y como el Otro, siendo y actuando Juntos en un Solo Nombre, de tal manera que el Hijo que nos es dado como un niño es llamado sin mentira ni error: Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Y el que ha visto al Hijo, ha visto al Padre. Y pidiendo Su discípulo Felipe de Betsaida: -Muéstranos al Padre y nos basta, respondió el Hijo en primera persona: -Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y )no ME has conocido?...- Y enseñó que el Padre ES en el Hijo y el Hijo ES en el Padre.


Y hablando el Hijo de la venida del Espíritu Santo, dijo en primera persona refiriéndose a aquello: -Yo no os dejaré huérfanos. Yo vendré a vosotros. De modo que la venida del Espíritu Santo es la venida pneumática del Hijo, y también del Padre, pues que dijo: -el Padre y Yo vendremos. Y así también está Escrito que El Señor ES el Espíritu. Y la Sagrada Escritura considera que el Espíritu de Dios morando, es el Espíritu de Cristo moran­do, y el Espíritu de Cristo morando es Cristo morando, y Cristo morando es el Espíritu del Padre morando, y por la morada del Espíritu del Padre, el Padre Mismo vivifica mediante Su Espíritu.

Y También se revela en la Sagrada Escritura que el decir del Hijo es el decir del Espíritu.

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo se connumeran, pues, en la Sagrada Escritura divinamente inspirada por Dios.

Esto y más, entonces, ha revelado Yahveh Elohim de Sí mismo a los hombres y ante los ángeles, lo cual se ha recogido con la debida suficiencia, por inspiración divina, en las Sagradas Escrituras de la Antigua y Nueva Alianza, de un Mismo y Único Dios que se ha revelado progresiva­mente a los hombres, y cuyo Espíritu ha iluminado también progresivamente a Su Pueblo desde La Suma de la Palabra Divina, propuesta a la Fe de los Hombres una sola vez, en la consumación de los siglos, a la venida del Hijo de Dios Jesús el Cristo, Yahveh Salvador el Mesías.

El Padre ha confesado la Divinidad del Hijo ante los hombres y los ángeles cuando al introducir al Primogéni­to en el mundo dice: -Adórenle todos los ángeles de Dios. Y también dice al Hijo: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo.

También el Hijo mismo ha confesado Su Divinidad cuando proclama en el Apocalipsis: Yo Soy el Alfa y la Omega, Principio y Fin, el que es y que era y que ha de venir, el TodoPoderoso, el Primero y el Ultimo; y el que Vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos .


Y El Espíritu confiesa la Divinidad del Hijo por los profetas y apóstoles enviados por Dios. Isaías le llama Dios con nosotros y Dios fuerte; y dice que el precursor del Mesías precursaría a Yahveh. Jeremías le llama Yahveh TSidkenu; Zacarías al igual que Moisés reconoce como Yahveh al Ángel Yahveh, y reconoce ser Yahveh Aquel que sería vendido por treinta piezas de plata, y traspasado, y que retornará glorioso con los santos al Monte de los Olivos. Pedro le llama Nuestro Gran Dios y Salvador Jesucristo al igual que Pablo, que además confiesa a Cristo como Dios Bendito por los siglos. Juan le llama al Verbo: Dios, y al Hijo de Dios: Dios Verdadero. Y Tomás le confiesa: Señor Mío y Dios Mío. Aún Su propio hermano Jacobo el Justo le confiesa Kyrios, Adonay. Y Jesús mismo recibe adoración.

Por otra parte, las Sagradas Escrituras consideran que mentir al Espíritu Santo es mentir a Dios.

(este texto continúa)

El autor no es responsable por el contenido de las propagandas.*   *   *

***

Y el Omnipotente pudo.

y lo podido reveló al que pudo.

El Poder testificó de Sí,

y el todo fue podido.

*

El todo testificó de la plenitud del que atribuye,

y el atributo fue destello del que pudo.

Y el destello era Luz,

y la Luz era Gloria,

y la Gloria era Vida eterna y engendrada,

y cual engendrada sin principio,

entonces, sí, substancia;

y en la Substancia, Imagen.

La Imagen engendrada,

inmanente y sin principio,

el Rostro del Omnipotente.

*

Y la Gloria compartíase en el Seno bajo el sello;

y por decirlo así,

una costilla le cubría.

*

Y el Poder operó,

y he aquí, nos movemos tras Su operación.

Y por Su Logos, eterno y engendrado,

el todo fue podido del Creador.

Y el Logos hubo hablado,

y Su ejército podido.

El universo fue podido,

el invisible y el visible,

y el Hombre fue podido;

y los que después pudieron,

pudieron porque fueron

ellos mismos, sí, podidos.

Y el Omnipotente Mismo se posee desde Sí,

y se revela,

y camina,

respira,

se regocija en el júbilo de Su absoluta libertad.

*

El misterio de Su Ser emitía susurros

cuando todo era oscuro,

cuando todo era nada.

Y cuando era de noche,

Su Ser se movía y palpitaba.

El Inmutable se movía.

El Altísimo velaba y conocía;

era como si esperase para hablar.

Y esperaba con amor,

sin esperar.

*

El Altísimo callaba,

porque calla cuando ha de callar

y habla cuando quiere hablar.

Aunque en Sí Mismo hablaba,

para nosotros callaba.

Calla cuando quiere;

enmudece de Sí.

Y habla cuando quiere;

y cuando habla, habla de Sí,

porque conoce,

porque puede,

porque está,

y así es.

*

Y cuando calla reposa,

y cuando habla,

Su reposo habla con Él.

De Él testifica

porque Suyo es el Reino.

Por Él opera

porque Suyo es el Poder.

Para Él participa

porque es Uno y es Padre;

es Uno con Su Hijo,

y es Uno con Su Espíritu.

Suya, de Dios, es la Gloria;

Suyo es el derecho

porque todo lo pudo.

El Reino, el Poder y la Gloria,

la Raíz, la Savia y el Fruto

del Árbol de la Vida.

*

Y el Fruto es pan del inocente

que recibe la gracia de la Savia.

Y la Savia es mediadora.

*

La Raíz,

desde la Semilla eterna de una Voluntad eterna,

promulgó al Árbol de la Vida.

*

Y la Semilla eterna

conservaba el germen de la Vida eterna.

Y era ese el misterio de la perpetuidad;

la eternidad del Ser que da.

*

Y el Omnipotente pudo,

y lo podido reveló al que supo.

El todo podido

reveló una parte de lo conocido;

y el todo conocido pertenece al Omnisciente.

*

Y el Omnisciente se conoce

también a Sí Mismo y en pleno.

Y Suya era la Mente,

Imagen Suya y Gloria,

Igual a Dios, Persona,

el Hijo cual Persona,

el Verbo que antes era, y es, y que será.

Pues si personas fueron

algunos de Sus destellos creados,

persona habría de ser

El que dio a reflejar.

Si personas descúbrense

los que descubren,

Persona habría de ser El que dio a descubrir.

*

El reflejo anunció lo reflejado

y la parte anunció al todo,

y el todo Al que lo supo y pudo.

*

Y sobre la parte operaba la influencia del todo,

porque fue Uno el que lo supo y pudo.

La parte, pues, testifica del todo,

como el iris del ojo del estado del cuerpo.

Y en la oreja se lee lo que pasa en el resto,

y las agujas punzan donde han de punzar.

Y leen los hombres en las manos

y en el rostro leen,

y leen en los pies,

y leen en la frente,

y en muchas partes leen.

*

 Y cuando se vierte el gene,

se vertió la especie;

y en la especie viene de la vida su cual.

Y por la vida corre Aquel que la sustenta,

y aunque es Otro, sin embargo sustenta,

vivifica, condesciende y soporta.

La voluntad de Dios es amor condescendiente,

la Fuerza de las fuerzas,

el Gran Rey cual Persona,

el Altísimo.

Destellos, pues, del Eterno

testimonian del que en todas partes está,

el Omnipresente.

Y el Omnipotente pudo porque dio para estar.

Y está el Omnipotente en lo que pudo,

y en lo que supo estuvo,

y en lo que sabe está.

Y todo lo que sabe lo sabe desde Sí,

y nadie se lo cuenta.

Al todo atribuyó.

Atribuído es el todo;

atribuido del que lo pudo.

*

Y porque el Alto pudo,

el Alto es;

y porque es, está.

*

Y la Fuerza era,

y las fuerzas fueron;

y estuvieron las fuerzas allí donde estuvieron.

Y fueron las fuerzas respuestas obedientes,

del Eterno atribuidas,

de Su Voluntad vivificadas.

Y esa Voluntad se conocía a Sí,

y estuvo en lo que quiso,

y en lo que quiere está.

*

Conoce también lo que reprueba,

y no lo reconoce;

ejercita paciencia y lo soporta,

soportando hasta el día en que revelará

lo que aborrece y odia,

lo que repruebe;

mas esperra para mostrar Su ira.

Con Su sentencia se dará también a conocer.

Y ese día que tan solo Él conoce,

nos lo muestra viniendo,

viajando por los hilos del tiempo,

trayendo el sonido de Su libertad de Ser.

Y escogió Dios participar,

participarse todo;

amarnos como al Hijo,

amar, de Sí entregar.

Que se pueda así como Él pudo;

que se conozca así como Él supo;

y que se esté donde Él está.

Y se entregó en el Hijo;

en Él y por el Hijo.

*

Y de Dios éste Hijo

se encaminó al Calvario

y se entregó en la Cruz

para llenarlo todo,

para brindarlo todo,

cual carne y pan, comida,

cual sangre y vino, celestial bebida,

humanidad gloriosa compartida,

Divinidad humanizada, asimilada,

y tras resurrección envió Su Espíritu,

derramándolo todo,

tomando de lo Suyo y repartiéndolo;

dándonos lo que pudo,

lo que supo y donde estuvo.

Y ya no somos muchos, aunque muchos,

sino que somos Uno.

Y con Él somos Uno

y el Uno está en los muchos.

*

El Inmutable es;

se mueve donde está;

palpita en Su respiración.

Esencialmente es,

eternamente está.

Y hace existir lo que de Suyo da.

Y como Libre respira,

y como Libre exhala;

y cuando exhala ama

y cuando exhala juzga.

Ama y juzga.

Cuando escoge ama,

y cuando ama perdona,

y cuando ama guarda.

Y cuando guarda

es porque también reprueba.

Cuando reprueba advierte,

y entonces espera y calla.

Soporta con paciencia y acumula.

Los que tuvieron ser no deben pervertirlo,

porque no escaparán al dolor del torcido.

¿Cómo escapar del que ama?

El ser que ha sido amado

solo puede sufrir cuando se aleja.

Sufre porque es amado y a ese Amor desecha.

La Luz Pura desecha y bebe oscuridad.

Su ser, que era un regalo,

arranca del estado de su felicidad

aquel que al Señor deja.

LLamado fue a la vida y creado de la nada;

a la gloria invitado, pero se rehusó.

¿Cómo podrá escaparse si estaba diseñado

para un Amor eterno ahora olvidado?

Vagará en el absurdo,

sufrirá en el tormento,

odiará lo que busca porque era para el cielo,

y ahora lo que encuentra, solo oropel, estiércol,

recordarale siempre su esclavitud buscada;

creatura de la nada que así se corrompió.

*

Cuando el Señor reprueba,

advierte y después calla;

espera y acumula de fuego eterno ascuas.

Como si grita y clama,

cual mujer que está de parto;

Omnipotente clama,

y cuando clama engendra,

y cuando engendra estalla;

estalla lo que mata

y lo que mata deja;

lo que a pesar de Su amor,

por mal le deja.

Entonces con justicia es que mata,

y a Su pesar lo mata.

Y mientras mata guarda,

y mientras guarda ama,

y siempre está presente,

así sea cual justicia.

Y así es.

Porque ama reprueba

y el infierno es amor que reprueba,

que no dice amén a la monstruosidad humana,

mas que le acerca por lo menos la justicia,

ya que desechó la gracia.

A no todos, pues, mata,

sino que como ama, escoge y guarda.

Y cuando mata y guarda

revela lo que quiso desde Su libertad.

Lo que reprueba Él mata;

lo soporta y lo mata;

con doble muerte mata;

lo pesa en Su balanza

y lo que sentencia mata.

Y mata porque guarda

lo que escogíó para Sí.

¿Y quién le impedirá?

porque no hay nadie como Él.

*

Ocultábase Uno solo bajo el sello;

Uno solo callaba cual Simiente eternal;

Uno solo prohibe lo del bien y del mal.

Y en Su fidelidad diseñó a la inocencia;

y ésta era semejante.

Imagen, semejanza, espejo a reflejar.

Cuando no había culpa

preparó una moral en libertad.

La libertad fue amor, participar;

matrimonio perfecto a realizar.

Y el Hombre es la escogida,

el Hombre la casada,

el Hombre la querida y perdonada,

un óvulo para Su misericordia

que ya estaba guardada,

siempre lista y preparada

desde la eternidad.

*

Empero la simiente

de la astuta serpiente

conocerá el divorcio;

permitiósele un día adulterar, perversa;

que entonces se conozca de Dios la Santidad;

la Santidad escogida desde la eternidad.

*

El Fuego de esta Gloria

a la banal serpiente

un día consumirá.

¿Y qué dirá?

su canto es un lamento;

no halló felicidad.

Por los siglos de los siglos se atormentará.

Dragón que en el abismo escogió su morada

fue el padre de esos hijos de locura insensata;

quisieron el espanto

y el espanto ha venido a recibirlos.

Aunque ilusos quisieron

cambiarle el nombre a los abismos,

a los abismos mismos

no pudieron cambiar.

Tan solo con palabras

no se puede trocar

la horrenda consecuencia

de fatal realidad.

Conocieron, quisieron,

entonces a enfrentar.

*

Esta es, pues, la historia

como de un caballo blanco

que viene cabalgando

desde la eternidad.

Un jinete invisible le alimenta,

un jinete invisible guiando va.

El jinete invisible en el visible va:

el Logos engendrado desde la eternidad.

De Dios la Plenitud del Atributo Excelso

engendró ante Su espejo a Aquel que les Igual,

y exhalándose Mismo como Amor allí estuvo

compartiendo la Gloria que le es esencial.

*

El Dios invisible se reveló en Su Imagen

y era el Verbo que como Primogénito

rasgó la oscuridad,

alzándose en Su nombre

para con Él crear.

Su corazón cargado de todo Su poder

y un misterio secreto y glorioso por traer.

Un fiel motivo eterno le movía.

Desgarró el sello el Altísimo

y el velo de Su Ser comenzó a descorrer.

Y era Uno, el Padre,

con Él también el Hijo

y el Espíritu Santo.

Creación bajo el manto;

nido de amor y reino.

*

La nada fue vencida en el principio

porque tan solo era el silencio del Ser

mientras estaba oculto callando bajo el sello.

La esencia operó en la costilla

y la existencia nació cual la mujer.

Y era Uno solo el Ser Divino, y Uno es:

el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo;

pero tenía un motivo: se quería casar,

engendrar muchos hijos para participar

de ese Amor tan profundo que de Su intimidad

la plenitud mismísima quisiéranos brindar;

derramarse en el vierntre de Su gloria,

preñarla de la Suma de Sí,

y así engendrar eternamente,

sí, cual respirando siempre,

el reposo de la realización.

*

Y fue la realidad la hija de la dicha del reposo.

Y el reposo satisfecho satisfizo.

La Voluntad vivificante se derramó en deleite

y la esposa viviente, Su costilla de antes,

nada por el Eterno amada,

descansó en el reposo derramado.

*

Y el Logos, Atributo eterno y engendrado,

de la Divina Especie conteniendo en Sus lomos,

habló, mandó, ordenó,

con plenitud y fuerza,

y una vez más la tierra fue segura testigo

de una nueva creación.

Y muriendo ella misma abrasada de un fuego,

volverá placentera a ser como el Edén.

La Vida se esparció en destellos

y el Uno se representó.

El Poder invisible regalado en el Logos

actuó cuando Él habló,

y el efecto visible

correspondió obediente

a la Causa Viviente;

sí, con fidelidad.

El Poder de la Causa fortaleció al efecto

y el poder del efecto se llegó a difundir

y enredose en los ciclos de la perpetuidad;

ya nunca cesará, mientras mi Dios lo quiera.

Se difundió el poder en dimensiones,

y en cada dimensión estaba Dios, y está.

¡Personas!, ¡maravillas!,

¡hermosísimas joyas del arte espiritual!

De la fuente del Logos salieron como arroyos,

volando serafines, brillando querubines,

arcángeles y príncipes, y de ángeles millares,

y aunque cual llenos mares,

cada uno por nombre

fue querido y amado,

como todos llamado

a vivir, a gozar, también participar.

Océanos cantantes

que elevan su alabanza

como nubes del cielo

y derraman cual lluvia

todo el ser y el sentido

a los pies del que merece

suprema adoración.

(este texto continúa)