Capítulo Milésimo tricentésimo vigésimo primero: ” Vive de manera que puedas mirar fijamente a los ojos a cualquiera y mandarlo al diablo”, (Henry Louis Mencken, 1880-1956; periodista estadounidense)
Aunque el arsenal de hipnóticos, barbitúricos y sedantes disponibles en cualquier farmacia son mano de santo para hacer desaparecer cualquier inoportuno insomnio, hay quien prefiere hacerlo usando productos algo menos agresivos. Por ello, hay gente que intenta romperse la cabeza descubriendo nuevas formas que induzcan al sueño de una forma natural.
Y no se están quedando atrás en sus avances. Si en 1986 John Henry Timmis IV rodaba “La cura contra el insomnio” (The Cure for Insomnia ), una película en la que el poeta L.D. Groban leía un poema suyo de 4.080 páginas con pequeños cortes de heavy metal y escenas pornográficas (proyectada sin cortes una sola vez, el día de su estreno, del 31 de enero al 3 de febrero de 1987 en el Art Institute of Chicago, Illinois) con el único propósito de inducir al sueño a personas que sufrieran insomnio, uno de mis (presuntamente) superiores, con su bonita -a la par que elegante- charla sobre propósitos laborales para el año que empieza, ha logrado conseguir el mismo efecto.
Con una pequeña diferencia que revela los increíbles avances conseguidos en este tipo de pruebas. Mientras “La cura contra el insomnio” tenía una duración de 5.220 minutos, es decir, 87 horas (tres días y 15 horas), uno de mis amados superiores ha conseguido obtener los mismos resultados en diez minutos escasos, tiempo suficiente para que, mientras él se entretenía soltando su perorata, quien más y quien menos echara una cabezadita.
Un genio es lo que es este hombre, un genio.
Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

Hoy, siete de enero de 2009, fatídico día de vuelta al trabajo para algunos
Aunque estoy completamente seguro de que hoy no me va a tocar la lotería (sobre todo porque no he jugado), soy de los que confían ciegamente en que la humanidad, además de justa, progresa y avanza de una forma imparable.
¿Aburrido de los juegos preliminares de siempre? ¿Te cuesta que entre en materia? ¿No estás por la labor de perder el tiempo haciéndole las últimas gilipolleces que leyó en el
Más que
Paseo por los blogs “
Una buena muestra de que la gente (casi) siempre ha sabido divertirse la tenemos en el gran éxito de público que, durante la Edad Media -una de las épocas más aburridas de la humanidad-, cosechaba cualquier tipo de ejecución pública.
Te sientes acorralado. Sin que te des cuenta se han acercado tanto que, además de impedirte cualquier movimiento, puedes detallar, sin mucho margen de error, sus empastes, el color -entre blanco y rosado- de su lengua, si acaba de beberse un sol y sombra, y hasta que tipo de desodorante lleva.. ninguno. Incluso hay un término que define esta pérdida de intimidad:
Uno de los cuentos que más a contribuido a desprestigiar a la siempre malmirada vagancia ha sido, sin duda, aquel que
Aunque los incas no tenían un sistema de escritura tal y como lo entendemos hoy, disponían de un eficaz sistema de registro conocido como
Hace casi 5.000 años, en la china del emperador Huang Ti, los médicos sólo cobraban mientras la gente estaba sana. En caso de enfermedad eran los propios médicos los que corrían con todos los gastos del tratamiento necesario hasta que el paciente sanaba.
Lleva ya unos años siendo superventas en varios países del mundo y parece que este año tampoco se quedará atrás. Es el
Alfred Hitchcock estaba tan obsesionado con Tippi Hendren que se vengó cruelmente de ella por rechazarlo en una escena de “
Reconozco que una parte de mi total animadversión a los psicólogos es visceral. Pero también es verdad que cada vez voy encontrando más razones para poder justificar esa animadversión de una forma lógica. Con el paso del tiempo, no sólo me he convencido de lo inútil que es perder el tiempo en la consulta de uno de estos profesionales -por muy cargado de
Basta echar un vistazo estos días (y los que nos quedan) por el centro de cualquier ciudad para darse cuenta de que la Navidad es una locura colectiva. Y no lo digo en plan metafórico: cada vez estoy más convencido de que, llegando diciembre, se nos sueltan unos cuantos cables dentro de la mollera y necesitamos urgentemente alguien que nos arregle el desbarajuste.
Junio 2008, excursión del
Lutero, al que -como él mismo cuenta- su madre azotaba hasta hacerle sangrar por haber comido una nuez sin permiso, fue también el pionero en llevar una estadística sobre la frecuencia de las relaciones sexuales. Él, metódico a más no poder, tenía un diario en el que apuntaba lo "
Uno, como niño pobre de provincias que fue, (lo de