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REALIDAD ALTERNATIVA
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19-abr-2008 04:04

Crítica de Natalia Eseverri. 

Creo que es de los mejores títulos que se le ha puesto a una película. Refleja sin ningún tipo de duda, lo que son esos seres cuyo único objetivo es jorobar la vida de los demás, porque tienen una vida insulsa y aburrida y necesitan fastidiar las ajenas para sentirse mejores.

Ante esta película que es una de las favoritas a ganar en el Festival de Cine de Málaga, lo cierto es que yo esperaba un valor de reivindicación social muy alto, ya que el cine español siempre quiere llevar este tipo de iniciativas con un valor de crítica muy especial, por lo que parece que es reconocido en nuestras películas. Sin embargo, desde el punto de vista de una persona, que no ha sufrido acoso escolar en la época de los móviles, pero si ese acoso psicológico por ser diferente a los demás y por querer estudiar para sacar buenas notas, que puede hundir con unas míseras palabras a una persona débil.

Esos cobardes están bien retratados en la película, aunque el entorno en el que se mueve el protagonista acosado no resulta del todo creíble. De entrada, la chica guapa del colegio no le importa salir con él y que le vea todo el instituto, cosa que sabemos de sobra que en la vida real, no sucede.

Además añaden una historia paralela con un personaje que se supone que le sirve al niño protagonista de guía y de asesor para superar esa dificultad con los cobardes, que no tiene ningún sentido y despista bastante respecto a la trama principal de la película.

Destacan muchísimo las interpretaciones tanto de Elvira Mínguez, a la que ya descubrieron los directores Corbacho y Cruz en su anterior película, Tapas y un Lluís Homar, que sigue siendo uno de los grandes del cine español, uno de esos actores que captura la pantalla y no puedes apartar tus ojos de sus escenas y de cada uno de sus movimientos, y sobretodo interpreta a la perfección la maldad de su personaje.

Yo creo que tanto Corbacho como Cruz debían haber ido más allá y no quedarse con la sensación light con la que salí yo del cine. Buscar una denuncia más acusada de la gran culpa que tienen los padres de esos cobardes, mirar también que muchas veces los niños no son débiles porque sus padres también lo sean, sino que adoptan esa postura a raíz de esos acosos en el instituto...
En definitiva, haber ahondado más en el tema, aunque en general el mal trago que pretenden general, el espectador se lo lleva y es un buen inicio para poner este gran problema donde se merece.

Hay dos escenas a resaltar que resumen la gran labor como directores y guionistas de Corbacho y Cruz. Una en la que Lluís Homar explica a carcajada limpia y sin pensar en lo más mínimo en lo que está diciendo, como le ponían el mismo mote que su hijo le pone al protagonista a uno de su clase. En ese momento lo entiendes todo. Con esa simple escena y esa manera de reirse. La otra es una conversación de la directora al conserje en el que le explica lo que los padres piensan que es el colegio para sus hijos y la labor de los profesores, comparándola con un parking.

Y no me quiero olvidar que el final es bastante sorprendente, te guste o no te guste. Sorprende mucho. Y que fue un gran detallazo por parte de los directores, pasarse por nuestro cine a presentar su película, ya que decían que era su obligación ya que al igual que los enchufados que la vieron bien sentaditos en el mejor teatro de Málaga, nosotros también hemos pagado nuestra entrada y querían compensarnos. Muchas gracias.
19-abr-2008 03:40

Crítica Pilar Bergés:
“No parece una película española.” Me da a mí que este horrible comentario saldrá de la boca de muchos espectadores que decidan dar una oportunidad a este arriesgado film. Horrible y desafortunado comentario, pues provendrá de alguien que todavía no confía en el arte de nuestros creadores y en su capacidad de hacer buen cine. Parece que el binomio buen cine y cine español no pueda ir de la mano…¿Cómo que no? Si a alguien le queda alguna duda, que se haga un favor, y vaya a ver 3 días. No es que estemos delante de una película entretenida: estamos ante EXCELENTE CINE, así como suena y en mayúsculas.

“Si esperáis ver una especie de Armageddon, siento deciros que no es así”, decía en la presentación su director, F. Javier Gutiérrez. ¿Siento deciros? Aquella película realizada para mayor gloria de Bruce Willis o Ben Affleck nada tiene que ver con este peliculón, más allá de que en ambas aparezcan meteoritos. Ojo a este joven director, pues no exagero si digo que creo haber presenciado el nacimiento de uno de los grandes. Un chico que decidió dejar de lado el Derecho y se lanzó a hacer lo que más le gusta. ¡¡¡¡Y cómo lo hace!!!!

Durante casi dos horas, buceas en un mundo caótico y angustioso. Un meteorito de desproporcionadas dimensiones viene directo a la Tierra y no hay nada que puedas hacer. Tras el impacto no habrá vida, no habrá nada. Ale, el protagonista, lleva una vida triste y sin ilusión, y la noticia del impacto parece impresionarle tanto como el paso del tiempo. Sin embargo, no le quedará más remedio que despertar de su letargo para ayudar a su madre, Rosa, a proteger a sus cuatro sobrinos de las intenciones de un oscuro personaje, Lucio, cargado de oscuras intenciones. Este argumento hace que la noticia del impacto del meteorito quede relegada a un segundo y necesario plano.

Cada imagen es un mundo que invita a imaginar, que hace que no puedas desviar tu atención ni un segundo. “Si te paras, te atrapa” reza el eslogan. Y eso es precisamente lo que ocurre: la película te atrapa. Buena parte de culpa la tienen la impresionantes interpretaciones. Víctor Clavijo se sale de la pantalla en su papel de anti héroe. Sufres con él, luchas con él, sus ojos hablan. La verdad es que Clavijo no era santo de mi devoción, pero al César lo que es del César y me quito el sombrero ante su interpretación, que supongo será el empujón definitivo a una carrera de mucho años, muchos de ellos en silencio.

Clavijo no está solo, sino que está muy bien arropado en una madre que interpreta la desconocida Mariana Cordero. Señora, ¿dónde han estado usted y su arte todo este tiempo? Y qué decir de Eduard Fernández. No creo que otro actor pueda acojonar tanto con una mirada, es el actor para este papel, ningún otro. Tampoco olvidarnos de los niños que interpretan a los sobrinos ya que parece que nuestra cantera de actores viene bien preparada.

Atmósfera angustiante e imágenes tratadas con mimo y llenas de sentido para una película diferente, atrevida e incluso osada. Pero que sale por la puerta grande, llevándose las dos orejas, el rabo y porque no le dejan llevarse nada más. Gracias por darnos buen cine, gracias por hacerme disfrutar tanto. ¡Olé!

Crítica Lucía Ferrer:
En ningún caso me esperaba sentir semejante emoción ante una película. Últimamente había perdido la ilusión: nada de lo que veía me causaba sentimiento o emoción alguna. Todo me parecía carente de gusto, de mimo. Hasta ayer. El señor Gutiérrez se llevó todo mi asombro y admiración en poco más de hora y media.

Cada plano, cada escena, la iluminación, el montaje, los actores… Todo está calculado con un cuidado y un buen hacer que te lleva a pensar que esto no es una película más para su director: es su pequeña criatura, a quién ha alimentado, ha cuidado y ha querido desde el primer momento en que la concibió.

Poco a poco, te vas olvidando del tema principal, el que cuenta la sinopsis (un meteorito va a borrar toda señal de vida en la Tierra en sólo 72 horas) y te metes hasta las orejas en la historia, sintiendo la angustia de cada personaje, teniendo que soltar aire cada 3 minutos so pena que el corazón te estalle.

Los actores están sublimes: Clavijo siempre me pareció un talento desaprovechado y, en alguna ocasión que una servidora se ha visto involucrada en la producción de un corto, siempre ha rondado mi cabeza. Lo borda, simplemente lo borda. Ya fue nominado a los Goya como mejor actor novel en 2004, y, esta vez, lo tiene en el bote. Alguno se lleva seguro.

La insuperable Mariana Cordero aporta su humanidad aplastante, sus tablas y todo lo bonito que se puede ofrecer en 35 mm. Eduard Fernández está bastante bien, pero no me ha cautivado como los dos anteriores, aunque bien es cierto que su papel no es para cautivar, sino para aterrar, y ese objetivo lo cumple con creces.

No quiero extenderme más. Simplemente gracias, Gutiérrez. Me has devuelto la fe en el talento, tanto de nuestro país, como del resto del mundo. Me has hecho sufrir como no recuerdo. Y eso sí que no es fácil.