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30-dic-2007
Simulación de la rosa
SIMULACIÓN DE LA ROSA
Poemario de
Ricardo Rubio
Ed. La Luna Que, Buenos Aires, 1998.

Llévame hasta ese tren que está esperando,
que se va y que no vuelve.
Yo quiero ser su único pasajero al ocaso.

Manuel J. Castilla


ETERNAMENTE AHORA

Siempre este ya pegado a los ojos.
A cada instante un segundo baladí,
un ahora infinito que nutre y azora
el presente de las indecisiones:
instantáneo, efímero.
Inaferrable.

 

1
MATERIA DE SUEÑOS

La razón
es la fruta de un árbol que no existe,
sólo las lágrimas
son la materia del sueño.



CARTA DESDE EL DÍA

Tengo para contarte
la trémula luz de las mañanas,
el incierto destino que amenaza la sequía
y el raro azul de los ocasos.

Tengo que hablarte algo más de los desiertos,
algunas palabras que en silencio reclamen
en los lánguidos ojos de agua
aquellas sombras que ocultan.
Unas pocas letras que enarbolen la locura.

Tengo que contarte de las especies,
de los rincones del temor y de los miedos;
y nombrar un poco más a los olvidos,
a los tiempos y a los espacios,
y al origen del mundo.

Tengo la obligación
de atravesar la espesura de los designios
e inventarme un nuevo reloj sin números.

Tengo para decirte algo más todavía:
y es este centavo de misterio,
esta luz de fuego,
un alud.


LOS MUDOS RESCOLDOS

Cada día caminamos
el resto de la tarde por primera vez.
A tientas la mano revisa la oscuridad:
hay brasas en las cenizas
y miradas que se callan hasta el frío.

Ciegos para todo, los dedos
rebaten las páginas del tiempo
y los dobleces laceran la alegría.
Los árboles soñados son apenas
un abuso del horizonte.

Aún abriendo los ojos
caminamos para el asombro:
los caminos son tantos,
las calles tan angostas,
las casas tan pequeñas.


DE RODILLAS EL HOMBRE

Visitado largamente por vampiros,
por navegantes del sueño;
deteriorado por una generosidad
que no antecede la dicha,
cedo a otro lo que queda de un interior gentilicio.

Regalo mis pertinaces ausencias
de los lugares que debí,
mis íntimos enredos con el amor y el amor mismo
y mis juguetes preferidos
latiendo intactos en un origen lejano.
Los regalo como largas caminatas que no acaban,
los regalo al misterioso destino del ocio
y odiando fervientemente la nada.

En la noche brilla el agua
que mi madre junta en cada lluvia
para mezclar con la pintura de esta casa.


DÓNDE EL TERRUÑO

La calle es hija de los lamentos de siempre
en los que flota una negra sangre sin arraigo,
sin milenios ni destino,
sin sol de siempre.

Olvidados de la risa
nos movemos sin auténticas manos,
instantáneos, repetidos,
con puro viento hurónico y loco.

La noche se invade y se bestia,
el silencio se desenvuelve;
y la niebla cae, y el odio y el volcán.

Cada vez que la tierra entreabre sus lamentos
se me bruma el alma.


SOMBRA

Los recuerdos se esconden
detalladamente
en dimensiones oscuras.

Las presurosas parcas
se ocupan de los años
y el tiempo reclama
precisiones de luna
que defiendan el silencio con fiereza:

¿Dónde dejaremos la piel
de cada primavera que nos queda?


RESPLANDORES

Ves que la noche esparce carbones por el aire
y sientes la piel de un roce en los recuerdos.
Imaginas los dedos revisando ebrios la negrura
y en la insensatez del alma tu esperanza estalla.
La boca y los ojos se unen en la soledad
que siempre es una
ahondando el sabor que acuna la tristeza.
Brillan atónitas las uñas
y el dolor no se desdice.

Sólo tiempo en el tiempo,
diminutas huellas
que se hunden para siempre entre los meses;
arcano temor:
destino de tren antiguo
derramando un largo grito por el aire.


MEMORIA

Aún en el instante de mayor luz
se acuna en la médula
el temblor del primer grito
y el silencio posterior y repetido.

El recuerdo es una fiera inestable
que odia el presente,
deliberadamente evita la magia del brote,
los corredores con plantas
y el remanso.

La evocación
es el momento más largo del universo,
pretérito inmóvil del dolor.

Larga es la espera de un cuerpo
en este siglo al que atormenta la sombra.


SUEÑO DE LUZ

-¡Pan de viento
para un soñador de luz! -gritaban mis mañanas.

Y ahora los pasillos,
llenos de puertas intranquilas,
me parten en castigos irrevocables.

Es así que soy tantos:
una invasión sin conquista,
un cuerpo oscuro por el diario luto.


LESO PARA SIEMPRE

¿Cómo gritar la tarde
con dos silencios?
¿Cómo llegar al alba
desde la noche?

¿Cómo correr el riesgo de arder
en un universo
de centellas y escorpiones,

silenciado por mudos templos
y aterido de fiebre?

2
AGUA DE PAJAROS


Probaremos que el susurro de un pájaro
es la tensa cuerda
que sostiene las mañanas.





ALREDEDORES

Las aves
en la tarde.

Las azucenas
y el silencio.

El fondo rojizo
del infinito.

Todos habitan
este pequeño corazón.


LOS SUEÑOS

Se quiebra la noche de rotundo negro.
La sombra contrae su peso
para ser pura soledad.

Al alba la luz estalla
y toda la naturaleza canta.

En tanto
minúsculos y brumosos,
encallados en la ceguera,
minuciosamente,
edificamos el sueño.


LA IDENTIDAD

Esta voz se pierde en el aire
creyendo en el anochecer
sin embargo la sombra
encuentra iracundias
en todos mis rincones.


INCONSULTA

Esta sombra que flamea por el suelo.
que se oculta del sol.
Esta sombra,
cuya naturaleza es la noche.


EDAD

La misma razón que me trajo
me aleja del grito,
me controla y me retuerce.
En este lugar hay un sitio para mí
y nada de lo que hubiera sido
encierra más verdad que esta certeza.


EL ÚLTIMO HABITANTE

Desde este otro yo que persiste en la locura,
desde el principio azul
que abarca la primera sombra
con la naturaleza del sueño,
y después del último esfuerzo
con que la voz reclamó la vida,
el roce y la sonrisa,
claudico ante la presencia del infinito
y reconozco su silencio.


ATADO A LA SOMBRA

El débil alambre
del que cuelga la noche
esclaviza mis pasos
como algas en la arena.


REUNIÓN

En presencia del mar
que azula las tardes,
reflexivo ante la nada
como un espe******ta loco,
me aturdo de asombro
ante la luz.

 

DISPERSO EN UNO

De haber un sitio sagrado
para un pastor de soledades
sería justamente aquí:
en este lugar en el que bramo en silencio
tendido con los huesos dispersos y el alma al sol,
palpitando en sueños un rincón de precisiones.

Si hay un huerto donde se siembran ríos
que la sorpresa me cunda
y la palabra estalle.


MEDIODÍA

La luz recuerda salmos
y la brisa de otoño
quiere crecer
y ser viento.


LA PRIMERA SOMBRA

Cierro lentamente los ojos:
inquieto, bosquejo la noche.
Cruel materia insensata
que me ha traído hasta aquí.


ACEPTACIÓN Y FUGA

Por qué no decir que este cansancio
que ponen los años a los huesos
es de los rincones.

Por qué no gritar que me bastan
los ajustes momentáneos
que establecen los pájaros en el aire,

si nada reniega del sobrio y torpe encanto
que ponen los domingos a mi sombra.


LAS RESPUESTAS

Cuando la oscura vértebra de la noche
dibuje la penumbra en mis ojos
o marchite las plantas que más quiero,
con las manos llenas de respuestas
reiniciaré el camino del silencio.

Continuaré con la sombra,
iluminadamente solo.


SALIR DE LA CIUDAD

Escribiré en el suelo
el nombre de un pájaro
y con el fruto amable de un árbol
celebraré la despedida

Cerraré los ojos
y preguntaré a la hierba
el camino entre los caminos.

Al atardecer,
el río
estará borrando mis huellas.


CREDO Y RAÍZ

Canta el monte y apresura el cielo
prohibiendo la palabra.

La limadura breve del viento
acaricia más que latiga
y el serrano pudor de las laderas
viste de copas su falda.

El pájaro y la flor
danzan en la infinita belleza.

Aturdidos de ciudad
nuestros ojos no ven más allá
del ocaso de sus párpados.


DESPEDIDA

Alquimia del fin.

El fuego
graba en el adiós
un veloz para siempre.


VOCES DE LA MEMORIA

El silencio de las sombras
se cierne inquieto alrededor de las cosas.
Sabíamos que llegaría el viento,
que las tardes dirían algo más de su contorno.
De toda la luz
nada repetirá el verso mayor de su hermosura.


A TIEMPO

Debería saber
la misión de los volcanes,
la razón del trueno
y el dolor del descuido.

Debería darme cuenta
que el silencio es sólo silencio
e intentar una vez más
la misteriosa risa.


LAS PREGUNTAS

Imagino
la cruel desconquista
y la caída del alma.

¿Con qué inabordables términos
coronaré la premura
de las dudas?

¿Con qué plenitud
combatiré el disgusto
de no saber tantas cosas?


EVOCACIÓN


La llamo
porque tengo un nombre para recordarla,
las manos en la sombra
y los ojos tocando el horizonte.



Mírate vertido en la última línea del tiempo
contando los delitos de la razón,
doblegando para siempre
la trampa oscura de la conciencia,
y temblando.

3
SIMULACION DE LA ROSA

 

El miedo es una carne inválida
en la que se suicida el alma.



BÚSQUEDA

Pretendo la calma de un árbol y su bullicio,
el rezumado aroma de las flores
hirviendo de color
y el apresuramiento glorioso de la fiera.


SIMULACIÓN DE LA ROSA

Piensa en la tarde sin la nube reveladora,
sin los azorados ojos
que ciñen la luz hasta la calma,
sin los ruidos múltiples de las múltiples cosas.

Escucha sólo la voz de la tierra
gritando sus quejas en un susurro sin rencor
al oído franco de las lágrimas.

Imagina el grito,
si fuera posible que el roedor gritara
en relación al ultraje del felino.

Dibuja las blancas manos de la madre
-ya con sombras y futuros imprecisos-
buscando el brote breve y oportuno de la idea.

Simula en tu futuro un país espiritual,
una mujer con la simple virtud del presente,
un hombre cruel a la crueldad,
una verdad descontada.


EL TACTO DE LOS SUEÑOS

Es una mirada en la que palpita el vértigo
y recobra fuerzas el uno.
Es pronta y repentina luz
como una bestia fibrando la sombra.
Es una mirada en la que está la voz,
los dedos y la distancia,
es una última caricia
por la que el corazón respira
con remilgada sensatez de estatua,
astuto sino del deseo.
Ah, si mi palabra acertara un monosílabo.
Si un verbo, repitiendo noches,
brotara unísono y no volviera del sueño.

Con la atónita respiración de la quietud
el tacto sucumbe en cada una
de las negras cinturas de la noche.
Hierve la insensatez, arde la nada:
cruel sueño para soñar.


RETROSPECTIVA

No vi en los azulejos el fondo de mi garganta.
Aquella tarde los hombres de blanco
propusieron las piezas y la voz tembló
con un miedo que habría de repetirse.
Crecí sin pausas hasta la pausa.
Luego ella llegó con sus caras
como un estandarte merecido,
eligió las costumbres,
las horas y los días.

Ahora mis gritos
-casi controlados-
pertenecen a otros.

La tarde revuelve la ropa
alrededor de la cuerda,
y el mismo pájaro trina para no ver.


IN TACTO

Sólo un punto en la distancia
completa este silencio de mañanas,
este hueco de tardes de clamor
de cálidas caricias.

No queda nada:
ni corceles ni carruajes,
ni princesas ni unicornios,
ni noches con antiguos cuentos o risas.

No se dice qué sucede
en ningún lugar del cuerpo;
no se reencarna, no se brota para sí.

Apenas si llueve.


ESPECULACION DE LA SOMBRA

Eres
-es decir, somos-
silencio o vaguedad
tras la magra carne del destino.


SUCEDE EN LA MEMORIA

Un trueno lejano
agita el universo.
El sol ahora descansa
y la luz,
formando delgadas capas
bajo la tenue sombra,
no imagina despertar.


OFRECIDO PARA UN CORO

Soy la seca estampa de un cuerpo
atontado por la era,
por el sitio de los vidrios de colores,
por la cárcel de los otros nosotros,
por los emblemas y las nuevas pestes.

Soy esgrima cruel de otras palabras,
fantasma oscuro de algún formulario,
abonado número tal,
incipiente secreción de inteligencia.

Soy siempre el de la otra calle.


QUE NO ENGAÑAN AL HOMBRE

Asumo con el hombre que hay en mí
que lo curioso del castigo
es que fragua una condena
y no permite la esperanza.
Sospecho que la brisa
no ha limpiado el otoño todavía
y que hay más pasillos con gritos
y puertas con sangre, y muerte en las terrazas,
y ventanas para ver cómo delira la vida.
Siempre hay otras arterias distintas de la verdad,
otros principios para arder, otras latitudes
en donde descargar la bajeza y la prehistoria.
No tengo nada
sólo una sabiduría lejana de la aprendida,
casi muda.


SIGEL

Arrojo las runas sobre la escarcha:
Sigel se empecina en oponerse a la virtud.
Las figuras me observan
y leen un futuro en mis ojos:
palabras que rebatirán ventanas,
dolores que destruirán balcones sin plantas
y tristes puertas con antigua pintura.

Sigel se ocupará de que las luces
enciendan siempre en un color inesperado.
Se encargará de todo.
Y después del tiempo necesario para olvidar
me dará el abrazo que quedó pendiente
en una última mirada de Venus.

HUELLA

De cada una de las horas
quisiera vivir
el minuto necesario,

decir mi palabra
y luego callar.


LICENCIA PARA MATAR

Estrepitosa y absurda,
como un veneno insistido en los oídos,
cierta palabra no me tiñe de amor,
no me da luz, no me musita,
no tolera mi cuerpo -también estrepitoso-
con su brutal delación,
su insultante mejilla que no deja de obligarnos
a susurrar encono.
Nuestras saturnales miradas se acuclillan
a esa insensatez al borde del vacío,
y miramos el suelo, el abismo, la indecisión.
Con estos ojos acudo al poder del silencio
y lo reclamo. Vuelvo a la hoja,
recurro a las leyendas, a lo efímero, a lo vano,
y me atribuyo un dilema:
¿cómo decirme si decirme es fuego?


EL ESPEJO


Mirándonos estamos
como precedidos de abismo.

Como un encantamiento
-así mismo efecto o hechizo-
en un instante el ojo presagió el suceso.
Acaso no vio el hondo patíbulo
donde martilla el viento,
ni la eficaz altura de la máscara
evitando la mancha y el dolor;
ni la furia misma que cada año llega sin aire a este silencio
con el temor de no ser árbol.
Tal vez el reflejo recurra sólo al signo
y acate la urgencia de una cifra
en la carne que no espera.


A CIEGAS

La niebla feroz
desdibuja el contorno gris de los rosales,
un dolor se atribuye el para siempre.

El algodón mojado inclina las varas
y reniega de un peso que no puede quitarse.

Carne apresurada que se traga el día,
que se estira y que no toca el cielo.


CÁSCARA

Tenemos este poco.
Un algo transitorio
que nos envanece,
que nos envila la piel
con que acosamos.


LEÑA PARA UNA HOGUERA

Ahora el fuego,
denso color del oro hirviendo,
flameante llanura vertical, plano infinito
por donde sólo el valor transita,
deja ver lo que ocultaba.

La magia existe:
el dios de la razón nos ha mentido.


MI SOMBRA

Seca estampa de un cuerpo
atontado por la era,
por la bruma de los otros nosotros,
por la esgrima cruel de las palabras.

Camino incierto para ciertos pasos
con cierta voz.


NACER ES MORIR

El tiempo se seca en la punta del cielo
y no atiende las muertes de nuestro almuerzo.
Esta ceguera es el lugar más inseguro del espejo
y nuestra carne, propicia para el deseo,
se fuga hacia el sueño
buscando un cementerio para el alma.
Mis ojos se cierran al siniestro,
el fin del siglo saca punta a la vejez.
La necesidad de invadir hasta el lamento
es color ausente en la quietud del mediodía.
Este amor de agua que me ahoga,
inobservado por el tiempo,
desprestigiado, loco,
es un reloj descontrolado
en las colgantes ramas de un sauce,
en la inocente agresión de un poniente rojo,
en el minúsculo grito que precede al dolor.
El llanto que riega mis mejillas
espera que la tarde se alce,
y cante.


INTENTAR EL ORO

Tal vez el polen, el sol y sus alergias
se colmen de agobiarnos
y en un puro cansancio de insistentes piedras
acudan como luz
los sonidos más limpios
que pueda emitir el habla.


HERIDA

No cuentes a nadie, cazador de noches,
nadie lo sepa:
he viajado largamente por las indignaciones.
Maldije una y otra vez
cada una de las puertas de esta calle,
cada gozne, cada rodilla en tierra,
cada silbido que hería el amanecer del regreso.
Se me partieron los versos de tanta bruma
y hallé mis manos frías hasta el espanto.
Esta es siempre la noche de los otros,
inaferrable y única.

En esta ciudad un desfile de humo
oculta tus ojos de mis lágrimas.

Publicado por Ricardo Rubio - Poesía Fecha 05:06 | En:
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