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Sheliaj Guzman
Las siete leyes de los hijos de Noé:
Publicado 11-dic-2008 11:59
Las siete leyes de los hijos de Noé:
1. Con respecto a los mandamientos de Dios, la humanidad está dividida en dos grupos: los Hijos de Israel y los Hijos de Noaj.
2. Los Hijos de Israel son los Judíos, los descendientes del Patriarca Jacob. Ellos tienen el deber de cumplir con los 613 Mandamientos de la Torá.
3. Los Hijos de Noaj comprenden las setenta naciones originales del mundo y sus ramificaciones. Ellos tienen el deber de cumplir las Siete Leyes Universales, también conocidas como las Siete Leyes de los Hijos de Noaj o las Siete Leyes Noájidas. [1]
Estas Siete Leyes Universales tienen que ver con idolatría, blasfemia, asesinato, robo, relaciones sexuales, comer la carne de un animal vivo y el establecimiento de cortes de justicia.
4. Todas las Siete Leyes Universales son prohibiciones. No hay que sorprenderse: los mandamientos negativos (o prohibitivos) son de un orden superior a los positivos; y, su cumplimiento, conlleva una mayor recompensa.
5. Hombres y mujeres son iguales en su responsabilidad por observar los Siete Mandamientos. [2]
6. Es materia de disputa la edad a partir de la cual un individuo es responsable por sus acciones bajo estas leyes. Una opinión sostiene que depende del desarrollo mental del individuo. [3] Conforme a esta opinión, tan pronto como un muchacho ha alcanzado la madurez que le permite entender el significado e importancia de las Siete Leyes Universales, está en la obligación de cumplir con la ley en su plenitud. La otra opinión sostiene que un muchacho alcanza la edad de responsabilidad legal a los trece años (doce años en caso de las chicas). [4][5]
7. Los Hijos de Noaj están permanentemente advertidos en lo concerniente a las Siete Leyes Universales. Esto quiere decir que no es defensa válida la ignorancia de la ley. Uno no puede afirmar, por ejemplo, que no sabía que la idolatría estaba prohibida por una de las siete leyes. Ni puede tampoco afirmar que no sabía que inclinarse ante un ídolo constituía idolatría.
Nota.- Sin embargo, podría afirmar que no sabía que un objeto en cuestión era un ídolo, pues esto no es ignorancia de la ley.
Por tanto, uno tiene el deber de ocuparse en el estudio de las Siete Leyes Universales a lo máximo de su capacidad y enseñar el conocimiento de estas a sus propios hijos.
8. Cuando uno de los Hijos de Noaj resuelve cumplir a cabalidad los Siete Mandamientos Universales, su alma se eleva. Esta persona se constituye en uno de los Jasidei Umot ha-Olam, Justos entre las Naciones, y recibe un lugar en el Mundo Eterno. [6] Las Santas Escrituras llaman a aquel que acepta el yugo del cumplimiento (cabal) de las Siete Leyes Universales un guer toshav, un Prosélito de la Puerta. Esta persona tiene permitido vivir en la Tierra de Israel y entrar al Santo Templo en Jerusalén y ofrecer sacrificios al Dios de Israel. [7]
9. A pesar de que los Hijos de Noaj tienen como obligación sólo el cumplimiento de las Siete Leyes Universales, les está permitido observar cualquiera de los 613 Mandamientos de la Torá con el propósito de recibir recompensa divina. [8] Las excepciones a esto son: [9]
a. Observar el Shabat a la manera de los Judíos (descansando de las acciones que fueron necesarias para la construcción del Tabernáculo durante el Exodo de Egipto). b. Observar las festividades Judías a la manera de los Judíos (descansando de forma similar al Shabat). c. Estudiar aquellas partes de la Torá que no se aplican al servicio Noájida para con Dios. d. Escribir un rollo de Torá (los Cinco Libros de Moisés) o recibir una aliyá a la Torá (i.e., leer una porción de la Torá en una reunión pública). e. Hacer, escribir o vestir tefilín, las filacterías que se usan durante el rezo (judío) y que contienen porciones de la Torá.f. Escribir una mezuzá, un pergamino particular que contiene porciones de la Torá, o instalarla en el marco de la puerta de acceso al hogar de uno.
Nota.- Es el propósito primario de las Siete Leyes Universales el enseñar a los Hijos de Noaj acerca de la Unicidad de Dios y, por tanto, les es permisible el estudio de aquellas partes de la Torá que corresponden a este conocimiento. Esto incluye los veinticuatro libros de las Escrituras Hebreas; y, del mismo modo, el estudio de cualquier parte de la Torá que conlleve un mayor conocimiento en lo concerniente al cumplimiento de los Siete Mandamientos por parte del Noájida, es permisible. Pero el estudio Talmúdico o Halájico de las materias que corresponden exclusivamente al servicio Judío hacia Dios, está prohibido. El Noájida que estudia porciones de la Torá que no le corresponden, daña su alma. [10]
10. Si un Noájida está, a la manera judía, esforzándose por aprender Torá o por guardar el Shabat, o si revela nuevos aspectos de la Torá, pudiera ser literalmente restringido e informado de que es merecedor de la pena capital, pero no se lo ejecutará.
Nota.- La acción tomada en su contra tiene por objeto simplemente disuadirlo de cometer actos prohibidos.
Nota.- Si la corte que está establecida en consonancia con las Siete Leyes Universales decreta la pena de muerte a un Noájida (por alguna transgresión o crimen), la ejecución es una expiación por la transgresión de esta persona y, consecuentemente, quien transgrede y es castigado (con la pena capital) por la corte puede ameritar una porción en el Mundo por Venir. [11] Además, el Noájida debe reencarnar para estar en capacidad de expiar las acciones que, en el pasado, cometió.
11. La observancia de las Siete Leyes Noájidas es un yugo de fe para con Dios; es decir, deben ser observadas exclusivamente porque Dios las ordenó. Si un Hijo de Noaj observa estas Siete Leyes Universales por otra razón que no sea cumplir con el deseo de Dios, dicho cumplimiento es inválido y por tanto no le corresponde recompensa divina alguna. Esto quiere decir que si un Hijo de Noaj dice, "Estas leyes se presentan como sensibles y benéficas, por tanto las observaré", sus acciones no concretan nada y no recibirá recompensa. [12]
12. Cuando un Hijo de Noaj se embarca en el estudio de las Siete Leyes Universales, es capaz de alcanzar un nivel espiritual superior al del Sumo Sacerdote de los Judíos, quien es el único que tiene la santidad para entrar al Lugar Santísimo en el Templo de Jerusalén. [13]
13. Si un Noájida desea aceptar la reponsabilidad completa de la Torá y de los 613 Mandamientos, puede optar por la conversión y (entonces) ser Judío en cada aspecto. A aquel que opta por esta ruta se le conoce como un guer tzedek, un prosélito justo. [14] Es un principio del Judaísmo, sin embargo, no buscar conversos; y todo individuo que solicita la conversión es generalmente desmotivado. En caso de que la persona persista en su deseo de conversión, deberá tomar consejo exclusivamente de un Rabino (o erudito) Ortodoxo porque si la conversión es realizada por fuera de los parámetros de la Halajá (Ley de la Torá), no es para nada una conversión válida. Asimismo, una conversión supervisada y concedida por rabinos quienes, por su cuenta, no siguen las leyes de la Torá, es nula y vacua: no es reconocida en los cielo ni por ningún Judío temeroso de Dios.
14. Es erróneo pensar que, puesto que los Hijos de Israel tienen 613 Mandamientos y los Hijos de Noaj tienen Siete Mandamientos, el rango de valor espiritual es proporcionalmente de 613 a 7. La verdad es que las Siete Leyes Universales son mandamientos generales, cada una conteniendo muchas partes y detalles, mientras que los 613 Mandamientos de la Torá son específicos, cada uno en relación con uno de los detalles básicos de la Ley Divina. Por tanto, la disparidad numérica de ninguna manera refleja el valor espiritual relativo de los dos sistemas de mandamientos. [15] La diferencia primaria en el servicio del Israelita y del Noájida es que el Noájida mira la existencia de la existencia, es decir, mejora el mundo, mientras que el Israelita mira la no-existencia de la existencia, es decir revela la Divinidad al mundo. Por supuesto, mejorando al mundo se revela Divinidad y revelando Divinidad automáticamente se mejora al mundo.
15. El castigo estatutario por transgredir cualquiera de las Siete Leyes de Noaj es la pena capital. [16] De acuerdo con algunos sabios, el castigo es el mismo ya sea con conocimiento o ignorancia de la ley. [17] De acuerdo con otros, un transgresor que es ignorante de la Ley Noájida recibe la pena de muerte sólo en el caso de asesinato. [18]
16. Si la corte no puede condenar a un individuo por falta de testigos o por cualquier otra razón (veáse el capítulo sobre las Cortes de Justicia), el transgresor será castigado por Decreto Divino. [19][20]
17. Junto a las Siete Leyes Universales, los Hijos de Noaj han tomado tradicionalmente sobre si mismos el cumplir con el mandamiento de honrar a padre y madre. [21] (Veáse el capítulo sobre Honrar a Padre y Madre).
18. Algunas autoridades son de la opinión de que los Hijos de Noaj tienen que observar el mandamiento de dar caridad. [22] Otros sostienen que es propio y meritorio el que los Hijos de Noaj den caridad pero que en realidad no tienen obligación legal. [23]
19. Cuando un Noájida observante de las Siete Leyes Universales da caridad, los Israelitas la aceptan y la entregan a los pobres de Israel, porque a través del mérito de dar caridad al pobre (entre el pueblo Judío) uno gana vida por parte de Dios y es salvado de la muerte. Pero cuando un Noájida que no acepta el yugo de las Siete Leyes Universales da caridad, no está permitido entregarla al necesitado de Israel. Su caridad podría ser entregada solamente a pobres entre los Noájidas.
20. Si uno de los Hijos de Noaj se levanta y lleva a cabo un milagro y dice que Dios lo envió, para entonces instruir a otros aumentando o quitando de lo concerniente a cualquiera de las Siete Leyes o las explica de una manera que no fue escuchada en el Monte Sinaí o si afirma que los 613 Mandamientos dados a los Judíos no son eternos (sino restringidos a un período fijo), esta persona es considerada un falso profeta e icurre en la pena capital. [24]
21. Hay una tradición oral que dice que los Hijos de Noaj tienen prohibido cruzar animales de diferentes especies o injertar árboles de diferentes variedades; [25] aun cuando algunas autoridades sostienen que es permisivo tanto lo uno como lo otro. [26] En todo caso, pueden vestir shaatnez (vestimenta que contiene lana y lino) y pueden plantar diferentes semillas como la vid y el trigo en un mismo campo, actos que son prohibidos para los Judíos. [27] Aun si estuvieran prohibidas las acciones de cruce de especies, estas no son castigables por parte de las Cortes de Ley.
22. Los Sabios de Israel sostienen que los Hijos de Ketura (los hijos de la concubina de Abraham, Hagar) que nacieron después de Ishmael e Isaac deben por ley ser circuncidados. Puesto que hoy en dia los descendientes de Ishmael están intermezclados con los descendientes de los otros hijos de Hagar, todos están obligados a ser circuncidados al octavo dia después que nacen. Aquellos que transgreden esto no son culpables de pena capital. [28] Esta ley se aplica sólo a pueblos Semitas, a pesar de que todas las demás naciones tienen permitido optar por la circuncisión si así lo deséan.
23. Una opinión sostiene que sólo los seis hijos de Hagar y no sus descendientes tenían como obligación la circuncisión. [29]
24. En conformidad con las Siete Leyes Universales, el hombre está advertido respecto a crear cualquier religión basado en su propio intelelecto: le corresponde o bien observar las Leyes Noájidas (si es gentil) o bien observar los 613 Mandamientos de la Torá (si es Judío). [30]
Nota.- En lo concerniente a festividades, los Noájidas pudieran participar en ciertas celebraciones Judías tales como Shavuot (la celebración de la Entrega de la Torá), [31] o Rosh Hashaná (Dia del Juicio y del Año Nuevo Judío) [32] y Iom Kipur (Dia de la Expiación), pues, siendo importantes, deberían ser consideradas a tal efecto tanto por el Noájida como por el Judío. Rosh Hashaná es también el dia en que Adán, el Primer Hombre, fue creado por Dios; y toda la humanidad desciende de Adán así como desciende de Noaj. [33] Aun en estas festividades, sin embargo, los gentiles celebran sólo con el propósito de ganar mérito adicional y recompensa; y no pueden descansar a la manera de los Judíos. Más aun, el Noájida tiene estrictamente prohibido crear una nueva festividad que tenga un sentido religioso para afirmar entonces que es parte de su propia religión, aun si la religión fuera la observancia de las Siete Leyes Noájidas. Por ejemplo, tiene prohibido establecer una festividad celebrando el asentamiento de las aguas del Diluvio o cualquier cosa por el estilo. Y, lo que es más importante, tiene prohibido instituir festividades que ascriban significado religioso a eventos fuera de la esfera de los Siete Mandamientos Noájidas. La celebración de actividades seculares y la conmemoración de hechos históricos, aun si involucran una comida festiva, están permitidas.
25. Las naciones del mundo reconocen la existencia de Dios y no contravienen Su deseo; sin embargo, el problema radica en que las naciones han presentado regularmente una incapacidad de nulificarse ante Dios y niegan Su Unicidad al pensar que ellas mismas constituyen entidades separadas, refiriéndose a El como Dios de dioses. Se deriva, por tanto, que cuando los gentiles transgreden los Siete Mandamientos Noájidas, se debe solamente al espíritu de "ingenuidad" que entra en ellos ocultándoles la verdad. [34] Pero en su ser esencial, no son capaces de transgreder el Deseo Divino. De hecho, incluso Balaam, el profeta vil, [35] dijo, "No soy capaz de contravenir la palabra de Dios" (Números 22:18).
26. El mandamiento de ser fructífero y multiplicarse fue entregado a Noaj pero, puesto que no fue repetido en el Monte Sinaí, este mandamiento no es considerado como parte de las Siete Leyes Universales. [36] Sin embargo, los Hijos de Noaj tienen la obligación de convertir al mundo entero en un lugar acogedor para la humanidad. [37] Esto se cumple de forma mínima cuando la pareja trae a este mundo un niño y una niña que a su vez sean capaces (cuando llegue el momento) de reproducirse. [38] Más aun, la pareja que engendra más hijos está trayendo más benevolencia espiritual al mundo, suponiendo que estos niños son educados en un ambiente de moralidad a través del cumplimiento de las Siete Leyes Universales.
27. Un Noájida que golpéa a un Israelita causándole aun una ligera magulladura, a pesar de que teóricamente es condenado por ello, no recibe la pena de muerte. [39]
28. Cuando un Noájida muere; sus restos deberían ser depositados en tierra, "pues de ella fuiste tomado; porque polvo eres y al polvo volverás" (Génesis 3:19). Esto no quiere decir que los Hijos de Noaj transgreden uno de los Siete Mandamientos al utilizar procesos como la cremación o la preservación criogénica, sino que carecerán de la expiación que el entierro conlleva. [40]
29. Al observar las Siete Leyes Universales, la humanidad usa la herramienta justa con la que puede perfeccionarse a sí misma. El individuo, a través de estas leyes, tiene el poder de refinar su ser esencial y puede elevarse cada vez más alto, sin límite. Porque está escrito, "Llamo al cielo y tierra para que atestigüen que cualquier individuo, hombre o mujer, Judío o Gentil, libre o esclavo, puede tener el Espíritu de Santidad morando sobre él. Todo depende de sus actos". [41] Y también está escrito, "Ultimadamente, todo está entendido: teme a Dios y observa Sus Mandamientos, porque esa es la realización del hombre" (Eclesiastes 12:13).
Fuente:
The Path of the Righteous Gentile
(An introduction to the Seven Laws of the Children of Noah)
La historia completa de Januca
En los días de Matitiahu, hijo de lojanán el Sumo Sacerdote, el Jashmonaí y sus hijos, cuando el malvado reino helenico se levantó contra Tu pueblo Israel para hacerles olvidar Tu Torá y 'violar los decretos de Tu voluntad. Pero Tú, en Tus abundantes misericordias, Te erigiste junto a ellos en su momento de aflicción. Libraste sus luchas, defendiste sus derechos y vengaste el mal que se les había infligido. Entregaste a poderosos en manos de débiles, a numerosos en manos de pocos, a impuros en manos de puros, a malvados en manos de justos y a pecadores deliberados en manos de aquellos dedicados a Tu Torá. Y para Ti hiciste un nombre grande y santo en Tu mundo, y para Tu pueblo Israel efectuaste una inmensa salvación y redención hasta este día. Luego Tus hijos entraron al santuario de Tu Casa, limpiaron Tu Templo, purificaron Tu Santuario, encendieron luces en Tus sagrados atrios, y fijaron estos ocho días de Janucá para agradecer y alabar Tu gran Nombre.
BAJO EL DOMINIO DE SIRIA
Hace más de 2000 años, hubo una época en que la tierra de Israel formaba parte del Imperio sirio, siendo gobernada por la dinastía de los Seléucidas.
Antioco III, rey de Siria, estaba en guerra con el rey Tolomeo de Egipto. por el dominio de la tierra de Israel.
Antioco III resultó vencedor en la batalla y anexó la tierra de Israel a su imperio.
Al comienzo de su reinado se mostró favorablemente dispuesto hacia los judíos y les acordó ciertos privilegios.
Más adelante, sin embargo, cuando fue derrotado por los romanos y éstos lo obligaron a pagar elevados gravámenes, la pesada carga recayó sobre los diversos pueblos que conformaban su imperio, a los que obligó a proporcionarle el oro cuyo pago le habían impuesto los romanos.
Tras la muerte de Antioco. le sucedió en el trono su hijo Seleuco IV, quien oprimió aún más a los judíos.
A las dificultades externas debían sumársele los peligros que amenazaban al judaísmo desde su fuero interno. La influencia de los helenistas (aquellos que aceptaban la idolatría y la forma dt vida de los sirios) iba en constante aumento.
El Sumo Sacerdote lojanán entrevió la gravedad del peligro que significaba para el judaísmo la penetración de la influencia Siria en Palestina. Ello, debido a que, contrariamente al ideal de belleza exterior que idolatraban los sirios, el judaísmo sustenta el ideal de la verdad y la pureza de orden moral, colocándolo por encima de cualquier armonía física y material, tal como lo ordena Di-s en Su sagrada Torá.
El pueblo judío jamás podrá renunciar a su fe en Di-s, para aceptar la idolatría de los sirios y los griegos.
Por eso, lojanán se oponía a todo intento por parte de los helenistas judíos en introducir las costumbres griegas y sirias en su territorio. Indudablemente, tal enérgica oposición debía, tarde o temprano, devenir en algún desastre. Y así fue: los helenistas lo aborrecían, y uno de ellos informó al comisionado del rey que en el tesoro del Beit Hamikdash -Templo había gran cantidad de riquezas.
Estas riquezas del Templo estaban formadas por los dineros del “medio Shekel” con que todo judío adulto contribuía anualmente. Dicha contribución estaba destinada a solventar los sacrificios que se ofrecían en el altar, así como para la conservación y el mejoramiento del edificio del Templo
Otra parte del tesoro estaba formada por el fondo de los huérfanos, dinero que ellos habían heredado y que se depositaba allí hasta que cumplieran su mayoría de edad.
Seleuco necesitaba dinero para pagar a los romanos y éste estaba en el Templo. Sin pensarlo muy detenidamente envió a su ministro Heliodoro a retirar el dinero del tesoro del Templo.
En vano le rogó el Gran Sacerdote Iojanán que no lo hiciera. Heliodoro no le prestó atención y atravesó la puerta del Templo; pero al punto palideció de miedo, se desmayó y cayó al suelo. Cuando recobró el sentido, ya no se atrevió a entrar de nuevo.
EL “LOCO”
Poco tiempo después, Seleuco fue asesinado, y su hermano Antioco IV comenzó a reinar en Siria.
Antioco Iv era un tirano de carácter arrebatado e impetuoso, desdeñoso de la religión y de los sentimientos ajenos.
Fue llamado “Epitanes”, que quiere decir “el amado de los dioses”, tal como varios reyes sirios recibieron títulos semejantes. Sin embargo, un historiador de aquella época, Polibio, le aplicó el mote de “Epitanio” -que significa “loco” - como más apropiado. al carácter del despiadado y cruel monarca.
En su deseo de unificar a su reino mediante la implantación de. una religión y una cultura comunes para todos sus súbditos, Antíoco trató de desarraigar el individualismo de los judíos al reprimir todas sus costumbres.
Destituyó al ortodoxo y virtuoso Gran Sacerdote lojanán, e instalo’ en su lugar a su hermano Josué, quien se complacía en hacerse llamar por el nombre griego de Jason, pues pertenecía al grupo de los helenistas.
Josué se valió de su alta investidura para difundir aún más las costumbres griegas entre los demás sacerdotes.
Josué o Jasón fue reemplazado posteriormente por otro hombre, Menelao, quien le había prometido al rey conseguirle más dinero que Jasón. Cuando Iojanán, el antiguo Sumo Sacerdote, protestó por la difusión de la influencia helenista en el Sagrado Templo, el nuevo Sumo Sacerdote lo hizo asesinar.
Entretanto, Antioco estaba librando una exitosa guerra contra Egipto. Sin embargo, mensajeros llegados de Roma le ordenaron cesar la lucha. Antioco tuvo que someterse a la voluntad de Roma y abandonar la contienda.
En Jerusalén había cundido el rumor de que Antioco habla sufrido un grave accidente en la batalla y al creerlo muerto el pueblo se rebeló contra Menelao.
El traicionero Sumo Sacerdote se vio obligado a huir junto a sus amigos.
LOS MARTIRES
Antioco regresó de Egipto furioso porque los romanos habían puesto trabas a sus ambiciones.
Cuando se enteró de lo ocurrido en Jerusalén, lanzó todo su ejército sobre los judíos.
Miles de ellos fueron muertos.
Inmediatamente, dictó una serie de severos decretos contra los judíos en los que se les prohibió la práctica de su culto; en adición a ello, los pergaminos de la Ley fueron confiscados y quemados.
El descanso sabático -Shabat-, la circuncisión -Brit Milá- y las leyes del ayuno, fueron prohibidos bajo pena de muerte.
La serie de atrocidades cometidas incluyó el que a uno de los más respetados ancianos de aquella generación, Rabí Eleazar, de 90 años, los servidores de Antioco le ordenaron que comiera carne de cerdo, para que los demás hicieran lo mismo.
Cuando el anciano se rehusó, le sugirieron que se llevara la carne hasta los labios para simular que la comía.
Pero Rabí Eliezer se negó también a eso, y fue asesinado salvajemente. Hubo otros miles de judíos que, del mismo modo, sacrificaron sus vidas. La famosa historia de Jana y sus siete hijos tuvo lugar en esa época.
Los hombres de Antioco iban de pueblo en pueblo y de aldea en aldea para obligar a sus habitantes a adorar a los ídolos paganos.
Solo quedó una zona de refugio, los montes de Judea con sus cuevas. Pero aún hasta allí persiguieron los sirios a los fieles judíos y muchos fueron los que ofrendaron sus vidas como mártires.
MATITIAHU
Un día, los secuaces de Antioco llegaron a la aldea de Modun, donde vivía el anciano sacerdote Matitiahu.
Cuando el oficial sirio mandó construir un altar en la plaza pública de la aldea y exigió a Matitiahu que ofrendara sacrificios a los dioses griegos, éste replicó:
-¡Mis hijos, mis hermanos y Yo estamos decididos a permanecer fieles al pacto que Di-s hizo con nuestros antepasados!
De inmediato se aproximó al altar un judío helenista con la intención de ofrecer un sacrificio.
Matitiahu empuñó una espada y lo mató.
Los hijos y amigos de Matitihu se arrojaron sobre los oficiales y soldados sirios. Luego de perseguir a los demás, se dedicaron a destruir el altar.
Matitiahu sabia que Antioco se enfurecería cuando supiera lo que había sucedido, y seguramente enviaría a sus esbirros para castigarlo a él y los suyos. Por lo tanto, abandonó la aldea de Modiín y huyó con sus hijos y amigos a los montes de Judea.
Todos los judíos leales y valientes se les unieron.
Formaron legiones, que cada tanto abandonaban sus escondites para lanzarse sobre destacamentos y avanzadas de los enemigos, y para destruir los altares paganos que se erigían por orden de Antioco.
LOS MACABEOS
Antes de morir, Matitiahu reunió a sus hijos y los instó a continuar la lucha en defensa de la Torá de Di-s.
Les pidió que siguieran los consejos de su hermano Shimón “el Sabio”, y que en la lucha reconocieran como jefe a lehudá “el Fuerte”. lehudá era llamado “El Macabeo”, palabra compuesta por las primeras letras de las cuatro palabras hebreas “Mi Camoja Ba’elim Hashem” -‘¿Quién es como Tú entre los poderosos. oh Di-s?’-.
Antioco envió a su general Apolonio para eliminar a Iehuda y a su gente, los Macabeos.
Aunque superaban en número y en equip
LA GUERRA DE LIBERACIÓN BAJO JUDAS MACABEO
(166-160 A.E.C)
CAPÍTULO 3
Elogio de Judas Macabeo 3:1 El sucesor de Matikiahu fue su hijo Judas, llamado Macabeo. 3:2 Todos sus hermanos y los que habían seguido a su padre le prestaron apoyo y combatieron con entusiasmo por Israel / Yishrael. 3:3 Él extendió la gloria de su pueblo
y se revistió de la coraza como un héroe;
se ciñó sus armas de guerra y libró batallas,
protegiendo al ejército con su espada. 3:4 Fue como un león por sus hazañas,
como un cachorro que ruge
ante su presa. 3:5 Persiguió implacablemente a los impíos
y entregó a las llamas a los perturbadores de su pueblo. 3:6 Los impíos se acobardaron ante él,
temblaron todos los que hacían el mal,
y gracias a él se logró la salvación. 3:7 Puso en aprieto a muchos reyes,
alegró a Jacob con sus proezas,
y su memoria será eternamente bendecida. 3:8 Recorrió las ciudades de Judá,
exterminó de ellas a los impíos
y apartó de Israel / Yishrael la ira de Elohim. 3:9 Su fama llegó hasta los confines
de la tierra,
y congregó a los que estaban
a punto de perecer.
Las primeras victorias de Judas Macabeo 3:10 Apolonio reunió muchos Gentiles y un numeroso contingente de Samaría para hacer la guerra contra Israel / Yishrael. 3:11 Al enterarse de esto, Judas salió a su encuentro, lo derrotó y lo mató. Muchos sucumbieron y los demás se dieron a al fuga. 3:12 Cuando recogieron el botín, Judas se quedó con la espada de Apolonio, y desde entonces siempre combatió con ella. 3:13 Serón, el capitán del ejército de Siria, al saber que Judas había agrupado alrededor de él un contingente de hombres adictos y dispuestos a combatir, 3:14 pensó: "Voy a hacerme famoso y a cubrirme de Kabot en todo el reino, atacando a Judas y a sus secuaces, que intentan despreciar la orden del rey". 3:15 Entonces reanudó la lucha y con él subió un poderoso ejército de impíos para ayudarlo a vengarse de los Israel / Yishraelitas. 3:16 Cuando se acercó a la subida de Betjorón, Judas le salió al encuentro con unos pocos hombres. 3:17 Estos, al ver el ejército que se les venía encima, dijeron a Judas: "¿Cómo, siendo tan pocos, podremos combatir con una multitud tan poderosa? Además, estamos extenuados porque hoy no hemos comido nada en todo el día". 3:18 Judas les respondió: "Es fácil que una multitud caiga en manos de unos pocos, y al Cielo le da lo mismo salvar con muchos que con pocos. 3:19 Porque la victoria en el combate no depende de la cantidad de las tropas, sino de la fuerza que viene del Cielo. 3:20 Ellos ( LOS GENTILES) nos atacan, llenos de insolencia y de impiedad, para exterminarnos a nosotros, a nuestras mujeres y a nuestros hijos, y para apoderarse de nuestros despojos. 3:21 Nosotros, ( Hijos de la alianza de el pacto )en cambio, luchamos por nuestra vida y por nuestras costumbres. 3:22 El Cielo los aplastará delante de nosotros: ¡no les tengan miedo!" 3:23 Apenas terminó de hablar, se lanzó sorpresivamente sobre el enemigo, y Serón fue aplastado con todo su ejército. 3:24 Después los persiguieron por la pendiente de Betjorón hasta la llanura: allí murieron unos ochocientos hombres, y los demás huyeron al país de los filisteos. 3:25 Así Judas y sus hermanos comenzaron a ser temidos, y el pánico se extendió por las naciones vecinas. 3:26 Su fama llegó a oídos del rey, y por todas partes se comentaban las batallas de Judas.
Los preparativos bélicos de Antíoco IV 3:27 Al enterarse de esto, el rey Antíoco se enfureció y mandó reunir todas las fuerzas de su reino, un ejército poderosísimo. 3:28 Abrió su tesoro y pagó a las tropas el sueldo de un año, ordenándoles que estuvieran preparadas para cualquier eventualidad. 3:29 Entonces advirtió que se le había acabado el dinero del tesoro y que los tributos de la región eran escasos, debido a las disensiones y calamidades que él había provocado en el país, al suprimir las costumbres vigentes desde tiempo inmemorial. 3:30 Por eso temió que no le alcanzara, como otras veces, para los gastos y los regalos que antes solía hacer espléndidamente, superando a los reyes que lo habían precedido. 3:31 Sumamente preocupado a causa de esto, resolvió ir a Persia para recoger los tributos de aquellas provincias y reunir así mucho dinero.
La regencia de Lisias 3:32 Mientras tanto, dejó a cargo del gobierno, desde el río Éufrates hasta la frontera de Egipto / Miztrain, a Lisias, miembro de la nobleza y de estirpe real. 3:33 Le confió la educación de su hijo Antíoco hasta su vuelta 3:34 y puso a su disposición la mitad de sus tropas y los elefantes, ordenándole todo lo que debía hacer, especialmente lo relativo a los habitantes de Judea y de Jerusalén / Yerushalaim: 3:35 él debía enviar un ejército para destruir y aplastar la fuerza de Israel / Yishrael, y lo que aún quedaba de Jerusalén / Yerushalaim hasta borrar su recuerdo. 3:36 Luego debía establecer extranjeros en todo su territorio y repartir entre ellos sus tierras. 3:37 El rey, por su parte, tomó consigo la otra mitad del ejército y partió de Antioquía, capital de su reino, el año ciento cuarenta y siete. Después de atravesar el río Éufrates, recorrió las provincias de la meseta.
La invasión de Judea 3:38 Lisias eligió a Tolomeo, hijo de Dorimeno, a Nicanor y a Gorgias, personas influyentes entre los Amigos del rey, 3:39 y los envió con cuarenta mil soldados y siete mil jinetes, para que invadieran el territorio de Judá y lo arrasaran, como lo había ordenado el rey. 3:40 Ellos partieron con todo su ejército y acamparon cerca de Emaús, en la llanura. 3:41 Al enterarse de su llegada, los mercaderes de la región se presentaron en el campamento con mucha plata y oro, y provistos también de cadenas para llevar como esclavos a los Israel / Yishraelitas. A ellos se sumó un contingente de Siria y del país de los filisteos.
La reacción de Judas Macabeo 3:42 Judas y sus hermanos vieron que se habían agravado los males y que el ejército estaba acampado dentro de su territorio. También se enteraron de la consigna real de destruir al pueblo hasta aniquilarlo. 3:43 Entonces se dijeron unos a otros: "Libremos a nuestro pueblo de la ruina y luchemos por él y por el Santuario". 3:44 Luego se convocó a la asamblea para prepararse a combatir, para orar y pedir piedad y misericordia. 3:45 Jerusalén / Yerushalaim estaba deshabitada
como un desierto,
ninguno de sus hijos entraba ni salía.
El Santuario había sido pisoteado,
los extranjeros ocupaban la Ciudadela,
convertida en albergue de los Gentiles.
Había desaparecido la alegría de Jacob,
y ya no se oía la flauta ni la cítara.
La reunión de los judíos en Mispá 3:46 Una vez reunidos, fueron a Mispá, frente a Jerusalén / Yerushalaim, porque antiguamente Israel / Yishrael había tenido allí un lugar de oración. 3:47 Aquel día ayunaron, se vistieron con un sayal, esparcieron ceniza sobre sus cabezas y rasgaron sus vestiduras. 3:48 Abrieron el libro de la Torah para descubrir en él lo que los Gentiles consultaban a sus ídolos. 3:49 Trajeron las vestiduras sacerdotales, las primicias y los diezmos, hicieron comparecer a los nazireos que habían cumplido el tiempo de su voto, 3:50 y levantaron su voz hacia el Cielo, diciendo: "¿Qué haremos con estos? ¿A dónde los llevaremos? 3:51 Tu Santuario ha sido pisoteado y profanado, tus Kohens están de duelo y humillados, 3:52 y ahí están los Gentiles, aliados contra nosotros para exterminarnos. Tú conoces lo que traman contra nosotros. 3:53 ¿Cómo podremos hacerles frente, si tú no vienes en nuestra ayuda?" 3:54 Luego, hicieron sonar las trompetas y lanzaron grandes alaridos.
La organización del ejército judío 3:55 Inmediatamente, Judas puso oficiales al frente del ejército: jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez hombres. 3:56 A los que estaban construyendo su casa, a los que acababan de casarse o de plantar una viña y a los que tenían miedo, les ordenó que volvieran cada uno a su casa, conforme a la Torah. 3:57 Luego avanzó con el ejército y acampó al sur de Emaús. Judas les dijo: 3:58 "Cíñanse las armas, compórtense valerosamente y estén preparados mañana al amanecer para atacar a esos Gentiles que se han aliado contra nosotros a fin de destruirnos y destruir nuestro Santuario. 3:59 Porque es preferible para nosotros morir en el combate que ver las desgracias de nuestra nación y del Santuario. 3:60 ¡Se cumplirá lo que el Cielo disponga!"
Matikiahu y sus hijos 2:1 En esos días, Matikiahu, hijo de Juan, hijo de Simeón, Kohen del linaje de Joarib, salió de Jerusalén / Yerushalaim y fue a establecerse en Modín. 2:2 Tenía cinco hijos: Juan, por sobrenombre Gadí; 2:3 Simón, llamado Tasí; 2:4 Judas, llamado Macabeo; 2:5 Eleazar, llamado Avarán; y Jonatán, llamado Afús.
Lamentación de Matikiahu sobre Jerusalén / Yerushalaim 2:6 Al ver las impiedades que se cometían en Judá y en Jerusalén / Yerushalaim, 2:7 Matikiahu exclamó: "¡Ay de mí! ¿Para esto he nacido? ¿Para ver la ruina de mi pueblo y la destrucción de la Ciudad santa? ¿Para quedarme sentado en ella, mientras es entregada al poder del enemigo y el Templo está en manos de extranjeros/ Goin / Gentiles? 2:8 Su Templo ha quedado
como un hombre envilecido, 2:9 los objetos que eran su Kabot
fueron Robados como botín,
sus niños Judíos masacrados en las plazas,
sus jóvenes pasados al filo
de la espadaGrecoromana enemiga. 2:10 ¿Qué pueblo no ha heredado
su realeza,
apoderándose de sus despojos? 2:11 Yishrael ha sido privada
de todo su esplendor
y de libre se ha convertido en esclava. 2:12 Y ahí está nuestro Santuario,
nuestro( perteneciente e los Yehudis) honor y nuestro orgullo,
convertido en un desierto y profanado por los Gentiles. 2:13 ¿Vale la pena seguir viviendo así?" 2:14 Matikiahu y sus hijos rasgaron sus vestiduras, se pusieron un sayal y se lamentaron amargamente.
La rebelión de Matikiahu 2:15 Entre tanto, los delegados del rey, encargados de imponer la apostasía,( movimientos apostólicos) llegaron a la ciudad de Modín para exigir que se ofrecieran los sacrificios a sus idolos. 2:16 Se presentaron muchos Israel / Yishraelitas, pero Matikiahu y sus hijos se agruparon aparte. 2:17 Entonces los enviados del rey fueron a decirle: "Tú eres un jefe ilustre y gozas de autoridad en esta ciudad, respaldado por hijos y hermanos. 2:18 Sé el primero en acercarte a ejecutar la orden del rey, como lo han hecho todas las naciones, y también los hombres de Judá y los que han quedado en Jerusalén / Yerushalaim. Así tú y tus hijos, serán contados entre los Amigos del rey y gratificados con plata, oro y numerosos regalos". 2:19 Matikiahu respondió en alta voz: "Aunque todas las naciones que están bajo el dominio del rey obedezcan y abandonen el culto de sus antepasados ( Abraham. Yitzak, Yakob) para someterse a sus (ídolos) órdenes, 2:20 yo, mis hijos y mis hermanos nos mantendremos fieles a la Torah de nuestros padres. 2:21 El Cielo nos libre de abandonar la Torah y los preceptos.( 613 )
2:22 Nosotros ( yehudis) no acataremos las ordenes del rey desviándonos de nuestra Torah, ni a la derecha ni a la izquierda".( Dt 6) 2:23 Cuando acabó de pronunciar estas palabras, un judío se adelantó a la vista de todos para ofrecer un sacrificio sobre el altar de Modín, conforme al decreto del rey. 2:24 Al ver esto, Matikiahu se enardeció de celo y se estremecieron sus entrañas; y dejándose llevar por una justa indignación,( Dt13) se abalanzó y lo degolló sobre el altar. 2:25 Ahí mismo mató al delegado (goin, gentil) real que obligaba a ofrecer los sacrificios y destruyó el altar. 2:26 Así manifestó su celo por la Torah, como lo había hecho Pinjás con Zimrí, hijo de Salú. 2:27 Luego comenzó a gritar por la ciudad con todas sus fuerzas: "Todo el que sienta celo por la Torah y quiera mantenerse fiel a la Torah, que me siga". 2:28 Y abandonando todo lo que poseían en la ciudad, él y sus hijos huyeron a las montañas.
Los judíos masacrados en el desierto 2:29 Entonces muchos judíos, amantes de la justicia y el derecho, se retiraron al desierto para establecerse allí 2:30 con sus mujeres, sus hijos y sus ganados, porque la desgracia se había desencadenado sobre ellos. 2:31 Los funcionarios del rey y la guarnición que residía en Jerusalén / Yerushalaim, en la Ciudad de David, recibieron la denuncia de que algunos hombres, conculcando la orden del rey, habían ido a ocultarse en los escondites del desierto.