En una entrevista que se le realizara a Jorge Telerman, en su ruta hacia la reelección, se lo podía escuchar recordar a su pasado setentista como una culpa, justificada por la edad y el contexto social. (Ahora que maduramos, ya no tenemos esos sueños, se entiende). Luego, explica, se cayó el Muro de Berlín y todo cambió. Sería largo explicar que el Muro no estaba compuesto de una sola piedra. Que durante los tantos años que duró, hubo quienes murieron defendiendo un socialismo con democracia, no totalitario. Justamente a raíz de la eficacia de la dictadura soviética, jamás progresó en su seno, una corriente capaz de luchar por ello. El totalitarismo es así de eficaz. ¿Qué sueños tiene ahora Telerman? ¿Qué lo desvela?. Durante años, en los míos, soñaba con la posibilidad de que un recolector de residuos ganara lo mismo y fuera tan valorado como un médico. Porque entendía que ambos eran igual de importantes y de valiosos. Y que el "se había quemado las pestañas estudiando" no había hecho ningún sacrificio, sino que había gozado de un privilegio reservado para pocos. Y que, mientras tanto, la vida les enseñó a los demás lecciones lo suficientemente importantes como para que todos valgamos algo. Con esas ideas crecí, crié a mis hijos y espero que ellos a los suyos. Creo en ello, porque sobre la diversidad, se sostiene la igualdad.
Telerman no debería haber renunciado a sus sueños, al menos no antes de tener alguno mejor.